Virus Aino en rumiantes
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¿Cómo afecta a los rumiantes el virus de Aino?

Por CONtexto ganadero - 21 de Marzo 2023

El virus de Aino de la familia Bunyaviridae está relacionado con un síndrome de malformación fetal, acompañado de muertes fetales y nacimientos prematuros. En adultos, el virus no parece causar signos clínicos más que los abortos. Estas son las características de la enfermedad.


El virus de Aino de la familia Bunyaviridae está relacionado con un síndrome de malformación fetal, acompañado de muertes fetales y nacimientos prematuros. En adultos, el virus no parece causar signos clínicos más que los abortos. Estas son las características de la enfermedad.

El Centro para la Seguridad Alimentaria y Salud Pública de la Universidad Estatal de Iowa y el Instituto de Cooperación Internacional de Biología precisaron que el virus de Aino es un miembro del serogrupo Simbu del género Orthobunyavirus, que a su vez hace parte de la familia Bunyaviridae.

El virus de Aino se ha asociado con malformaciones fetales en ganado bovino y ovino. Además se han encontrado anticuerpos contra el virus en cabras, búfalos, rumiantes silvestres y humanos. (Lea: ¿Había escuchado de los factores infecciosos y no infecciosos en los abortos?)

Respecto a la ubicación geográfica, se encuentra ampliamente distribuido en Asia y Australia, así como se han informado casos clínicos de la enfermedad de Aino en Japón y Australia. Se transmite entre animales a través de insectos vectores como mosquitos y Culicoides spp.

En cuanto al periodo de incubación, el documento señala que las malformaciones fetales causadas por el virus de Aino se pueden observar a término o meses después de la infección de la hembra. (Lea: ¿En qué momento abortan las vacas según la enfermedad que padecen?)

Durante un brote en Japón, el aislamiento del virus se realizó principalmente entre julio y agosto de 1995, y los terneros afectados nacieron principalmente entre diciembre y marzo de 1996, lo indica que los fetos se infectaron entre los 120 y 180 días de gestación.

Signos clínicos de la enfermedad de Aino

No se han informado signos clínicos en animales adultos no gestantes a excepción de un caso de inestabilidad al caminar súbita y leucopenia (reducción en el recuento de leucocitos en la sangre) en una vaca lechera infectada de manera natural.

En las vacas y ovejas gestantes infectadas de forma natural, el virus de Aino ha sido asociado a muertes fetales, nacimientos prematuros y defectos congénitos, entre ellos artrogriposis, escoliosis, ojos hundidos, cataratas, retracción maxilar e irregularidades dentales.

Algunos terneros pueden mostrar un agrandamiento de la cabeza, producido por la hidranencefalia (malformación cerebral) y la hipoplasia cerebelosa (desarrollo incompleto del cerebelo). Los terneros que sobreviven pueden mostrar debilidad y dificultades para amamantar o mantenerse de pie. Además, pueden padecer ceguera o dificultad en la visión.

Asimismo, pueden mostrar diversos síntomas neurológicos, entre ellos ataxia (pérdida de coordinación muscular), tortícolis, tetania (espasmos musculares dolorosos), paresia (debilidad), opistótonos (inclinación anormal del cuerpo) y marcha en círculos. (Lea: 3 factores que inciden en la ocurrencia de abortos en las vacas)

En el año 2004 se publicó el primer informe, describiendo infecciones experimentales en vacas gestantes. La inoculación intravenosa de cinco vacas gestantes no provocó síntomas, más que de fiebre transitoria, y todos los terneros fueron normales.

La inoculación intrauterina de cinco vacas causó polihidramnios, nacimientos prematuros y malformaciones. Cuatro vacas parieron mortinatos; el quinto ternero nació vivo pero débil. Este ternero presentaba inestabilidad al caminar y no amamantaba. Se informó artrogriposis, escoliosis, hidranencefalia e hipoplasia cerebelosa en los terneros.

Morbilidad y mortalidad

La enfermedad de Aino es estacional; no obstante, los defectos fetales se producen algún momento posterior a la actividad de los insectos vectores y no de manera simultánea con este período. Durante un brote en Japón, los terneros afectados nacieron principalmente entre noviembre y marzo. Se han registrado tanto infecciones esporádicas como brotes graves que han involucrado hasta 2000 terneros.

No se ha determinado el índice de morbilidad. Un estudio sugiere que el índice de infección fetal puede ser bajo; todos los terneros de cinco vacas inoculadas por vía intravenosa resultaron normales. Sin embargo, en un brote grande, 43 % de las vacas infectadas tuvieron partos prematuros. En los terneros afectados, el índice de mortalidad es elevado.

La OMSA reveló que se han desarrollado vacunas de virus Aino y se comercializan en Japón. También se ha probado una vacuna trivalente inactivada (con los virus Aino, Akabane y Chuzan, otros bunyavirus) que se ha observado que funciona en ganado bovino.

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