¿En qué consiste la inmunodepresión o inmunosupresión en bovinos?

Por: 
CONtexto ganadero
03 de Mayo 2017
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La inmunosupresión e inmunodepresión corresponden a fallas en el sistema inmunológico de los bovinos. Foto: actualidadganadera.com
Conocer estos conceptos le permitirá tomar ciertas decisiones respecto del bienestar de los bovinos, que incluyen la implementación de Buenas Prácticas Ganaderas, BPG, para lograr mejores resultados productivos y reproductivos.
 
Cuando un becerro nace, adquiere la inmunidad pasiva de su madre por la ingestión del calostro, que contiene los anticuerpos que esta ha adquirido a lo largo de su vida y que protegen a la cría contra una gran cantidad de patógenos.
 
Por esta razón, es importante que el ternero consuma calostro en las primeras horas de vida, pues de lo contrario no tendría las defensas necesarias y moriría en algunos instantes. (Lea: Hemoterapia y lactoterapia reactivan el sistema inmune de bovinos)
 
De acuerdo al artículo del médico veterinario mexicano, Ramón Alfredo Delgado González, la inmunodepresión o depresión inmunológica corresponde a un sistema inmunológico que funciona por debajo de lo normal.
 
En estas condiciones, un becerro es susceptible a patógenos que pueden provocar ciertas enfermedades o incluso la muerte. La ausencia de inmunoglobulinas presentes en el calostro causaría esta depresión.
 
De otro lado, la inmunosupresión es la inhibición de una respuesta inmune, como por ejemplo el bloqueo de los linfocitos. El término para designar esta falla es inmunodeficiente o inmunocomprometidos. (Lea: Medicina antihomotóxica, alternativa para curar a los bovinos)
 
Ambos casos se pueden presentar cuando hay problemas en la transferencia de la inmunidad pasiva por la mala calidad del calostro o un error en el suministro del mismo. De hecho, la cría corre grandes riesgos por los patógenos presentes en el ambiente.
 
Delgado González explicó con un ejemplo que los becerros pueden consumir pequeñas cantidades de Salmonella, E. Coli o Cryptosporidium cuando intentan levantarse y caen al suelo mientras aprenden a caminar. Otra vía de infección es el cordón umbilical, por lo cual es necesario realizar una adecuada curación.
 
Por su parte, César Augusto Gómez Velásquez, médico veterinario y magíster en Ciencias Veterinarias, explicó que los conceptos son sinónimos y que pueden presentarse cuando se suministran medicamentos que provocan la depresión del sistema inmune.
 
“Por ejemplo, en los protocolos de lactoinducción, se usan corticoides que inducen a una inmunosupresión secundaria. No es porque uno quiera hacerlo, sino que es secundaria al problema”, señaló.
 
El experto aseguró que los ganaderos deben conocer estos conceptos sobre todo por los ciclos de vacunación contra fiebre aftosa y brucelosis que se adelantan 2 veces al año en todo el país.  (Lea: Efectos del virus IBR y su situación en la ganadería colombiana)
 
“Los bovinos se meten al corral, se trabajan, se inyectan, se palpan y se pone la vacuna, y eso genera una inmunosupresión. Entonces por lo general, después de estas vacunaciones, los animales entran en diarrea, algunas pueden abortar, algunos pueden morir inclusive por otra enfermedad”, indicó.
 
Escuche la declaración del médico veterinario
 
En este caso, la inmunosupresión se dio por una jornada de vacunación, que no puede prevenida por el productor. (Lea: 3 factores que producen el carcinoma genital en bovinos)
 
Según el médico veterinario de La Salle, en estos casos se debe evitar el estrés en los semovientes, apelando a prácticas más tranquilas como el trabajo en las horas de la mañana sin exponerlos a la radiación solar, infraestructura adecuada o un trato más suave, todas prácticas incluidas en el buen manejo.
 
Los corrales no deben ser de tubo para que no suenen tanto. Tampoco se debe gritar a los animales, ni los perros deben estar con ellas. Todas estas prácticas sirven para que no se inmunosupriman”, sentenció.