Inflamación de la ubre en una novilla: ¿mastitis o edema?

Por: 
CONtexto Ganadero
02 de Febrero 2016
compartir
mastitis vacas
La ubre de las vacas se puede inflamar por diferentes causas. Aprenda a cuidar este órgano de vital importancia en la producción de leche. Foto: www.engormix.com / www.ourofinosaudeanimal.com.
Las novillas de primer parto o vacas que han dado a luz a varias crías corren el riesgo de adquirir edemas o mastitis durante el periodo de nacimiento de los terneros. Aprenda a diferenciar las particularidades de cada situación.
 
La mastitis es la enfermedad más recurrente en las vacas lecheras. Un diagnóstico oportuno evita inconvenientes con la ingesta de calostro en una cría o que se altere la producción láctea en volumen y calidad. (Lea: La ubre, el órgano más importante en la producción de leche)
 
Si una novilla ha dado a luz a una cría y presenta inflamación de su ubre puede que se deba a un caso agudo de mastitis. De acuerdo con Joel Enrique Berrío Montiel, médico veterinario-zootecnista, este mal puede afectar tanto a los animales de primer parto como a las vacas adultas. 
 
Se han conocido casos de hembras a las que se les llena la ubre de leche en su periodo de parto y se causa una distención de la ubre que contribuye con la colonización de bacterias que producen la patología. “La mastitis le puede dar a cualquier vaca. En las de más producción de leche puede ser un evento mayor”, anotó Berrío Montiel, quien trabaja en ganadería de leche de Antioquia.
 
Escuche a Enriquie Berrío, MVZ
 
Cuando la inflamación de la ubre no es por mastitis, el diagnóstico puede estar relacionado con un edema. Javier Ardila, zootecnista y experto en ganadería de leche, explicó que en las novillas es recurrente verlos durante su primer parto, sin que sea común su aparición en la mayoría de las vacas del predio, lo que indicaría que se enfrentarían a una posible deficiencia de comida o al consumo excesivo de sales en el periodo del parto.
 
“No necesariamente una inflamación tiene que tratarse de una mastitis. El edema puede aparecer y es algo común; se presenta de forma rutinaria en algunas novillas”, manifestó Ardila.
 
La inflamación por un edema en una novilla se puede extender hasta el ombligo por su cercanía con la ubre, igual que por la mastitis. Una vez se ha evaluado la inflamación, se haría necesario replantear la dieta nutricional de las vacas para cambiarles las sales y evitar que retengan líquidos en sus vientres. La desinflamación por edema se logra con una pomada.
 
Si se trata de un caso de mastitis agudo, expuso Joel Enrique Berrío, se buscará bajar la inflamación sintomática, mediante el uso de antibióticos. Sin embargo, aclaró el médico veterinario, siempre es pertinente prevenir esta patología antes de curarla. (Lea: La ubre y su fisiología, un asunto relevante para el ganadero)
 
De igual forma, aseguró que si la ubre de la novilla está llena de líquido durante su periodo de parto, se pueden usar paños humedecidos con agua tibia para reducir el riesgo de inflamación.
 
¿Cae la producción láctea si hay inflamación?
 
Javier Ardila subrayó que el pico más alto de lactancia en vacas se da entre los 60 y 90 días luego de su parto y sería “prematuro” asegurar que una novilla con una ubre inflamada no producirá leche.
 
Afirmó que si la novilla presenta un caso de mastitis aún puede proporcionar calostro a la cría, por supuesto, si no tiene comprometidos todos los cuartos de su ubre. De lo contrario, se deberá buscar el alimento en una vaca que haya parido recientemente.
 
Algunas fincas disponen de bancos de calostro, medida que ayudará a la cría, que por medio del alimento recibe nutrientes que la ayudan para vivir y ser una futura vaca reproductora. (Lea: Mastitis bovina se podría prevenir con aceite de planta aromática)
 
Fredy Enrique García, investigador Phd de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Corpoica, en Tibaitatá, afianzó que la ubre es el órgano más importante en la producción de leche. El lema que se ha difundido a los predios productivos es “pezones limpios, secos y sanos”. Así no se pone en juego la estabilidad de las glándulas mamarias de novillas y vacas.