Integre su hato lechero a la bioeconomía circular, ahí está el futuro

Por: 
CONtexto ganadero
12 de Enero 2021
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El aprovechamiento de los diferentes productos en la actividad lechera para volverlos a utilizar como es el caso del estiércol para producir energía, es uno de los aspectos destacados de la economía circular que es el futuro de esta actividad. Foto: industria-lactea.com.mx

El futuro del segmento lechero está en la economía circular, reutilizando los recursos implementados para la producción, según lo expuesto durante el 5º Foro Nacional de Lechería que se realizó en México en noviembre de 2020.

 

En el evento, donde participaron especialistas en el sector lechero de España, Países Bajos, Israel y México, Adela Llerena, presidenta de la Asociación Economía Consciente de España, explicó que la economía circular depende en gran medida de la alimentación de los animales a través de pasturas, lo que vuelve prioritario adoptar las prácticas adecuadas que permitan contar con suelos sanos. (Lea: En Villavicencio le apuestan a la implementación de sistemas silvopastoriles)

 

Aclaró que también es de suma importancia la implementación de tecnología que ayude en la generación energía a través de los desechos, como ejemplo citó la función de los biodigestores, la cual se puede aprovechar para distintos procesos en las granjas.

 

En este espacio virtual se habló de la necesidad de la colaboración multisectorial para apostar por los esquemas de producción más sustentables, tal como lo expuso Ingeborg de Wolf, directora de ganadería y medio ambiente en la Universidad de Wageningen, en Países Bajos.
 

La especialista comentó que en la región se llevan a cabo diferentes trabajos conjuntos con el gobierno, los gremios y la iniciativa privada para realizar investigaciones que posteriormente puedan llevar a la práctica, estas con un enfoque orientado hacia la reducción de las emisiones de metano por parte de los rumiantes, así como el aprovechamiento del estiércol para fertilizar los suelos, lo que tiene como consecuencia una mejor alimentación para las vacas.
 

Destacó que otro tema importante que se debe atender es el del bienestar animal, ya que un bovino saludable y bajo un esquema de buenas prácticas, emite considerablemente menos Gases de Efecto Invernadero. (Lea: Sostenibilidad, ganadería y carne: pongamos los datos sobre la mesa)

 

Otro punto importante a tener en cuenta es el correcto manejo de datos por animal para identificar las áreas de oportunidad en materia de sostenibilidad, tal como lo expuso Daniel Werner, representante del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural del gobierno de Israel.

El funcionario explicó que en el caso de esta región, entre 2005 y 2015 las emisiones disminuyeron, lo que se debe a las mejores prácticas y una utilización más eficiente de los recursos, producir más con menos.
 

 

En su experiencia, el desempeño del sector se multiplicó gracias a la implementación de tecnologías de identificación electrónica que permitieran tener información de libre acceso, en la que se incluyan diversos factores, como cantidad y calidad de leche, comportamiento y el celo de cada animal.

 

Cabe recordar un informe de la FAO que señala que los residuos de cosechas y los subproductos agroindustriales como salvado, melaza o tortas de semillas oleaginosas, representan casi el 30 % de la ingesta total de alimento del ganado y se producirán en cantidades mayores a medida que la población humana crezca y consuma cada vez más alimentos procesados, y podría convertirse en una carga ambiental por lo que la ganadería juega un papel crítico en agregar valor a estos productos. (Lea: Corpoboyacá recolectará 20 mil bolsas plásticas de leche para materia prima)

 

La ganadería también contribuye a la bioeconomía y la producción total de alimentos al aumentar la productividad de los cultivos a través del estiércol y la tracción animal. Los nutrientes totales del estiércol del ganado exceden los nutrientes de los fertilizantes sintéticos. No obstante, el estiércol de ganado a nivel mundial suministra hasta 12 % de la aportación bruta de nitrógeno para los cultivos y hasta 23 % en los sistemas mixtos de cultivo y ganadería en los países en desarrollo.

 

Mejor integración del ganado en la bioeconomía circular puede lograrse aumentando la proporción de subproductos o desechos que los humanos no pueden comer en la ración de alimento del ganado o reciclando y recuperando nutrientes y energía de los desechos animales (p.ej. biogás). Mejora la eficiencia en el uso de los recursos naturales y también ayuda a los agricultores a ser más resilientes al cambio climático.

 

La circularidad debe considerarse en todas las escalas: por ejemplo, en sistemas mixtos de cultivos y ganadería o sistemas silvopastoriles a nivel de finca; en granjas especializadas de cultivos y ganado vinculadas a través de bancos de estiércol y cadenas de suministro de alimentos a nivel regional / paisajístico; en el comercio de subproductos a nivel de cadena de valor, como el suero de las fábricas de queso utilizadas en las porquerizas; en las exportaciones de piensos a nivel internacional.

 

Se necesitan marcos reglamentarios para mejorar la integración, en particular los relacionados con la salud pública. Deben tener en cuenta los requisitos sanitarios y técnicos para incluir, por ejemplo, insectos o desechos de los hogares o la industria de servicios de alimentos en las raciones de alimentación del ganado.