Microorganismos benéficos y sus servicios a la ganadería racional

Por: 
*Marybell Muñoz
10 de Agosto 2017
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Una plaga, un suelo erosionado y sin vida, las enfermedades en los animales, y demás problemáticas, no son más que las consecuencias de nuestros actos irracionales. Foto: Cultura Empresarial Ganadera.
Se conoce como ecosistema microbiano a todo el conjunto de seres que no son apreciables a simple vista, su tamaño es tan minúsculo que es necesario el uso de microscopios para observarlos. Viven en ambientes inhóspitos e inclusive dentro de nuestros cuerpos y se consideran los primeros habitantes de la tierra.
 
Este mundo microbiológico tiene dos caras a saber: Los microorganismos benéficos y los microorganismos antagonistas.
 
1.- Los microorganismos benéficos: son los que prestan servicios y que son necesarios para muchas funciones vitales tanto de la naturaleza como de los animales.
 
2.- Los microorganismos antagonistas: son microbios o agentes que causan enfermedades, conocidos popularmente como microorganismos parásitos, etc.
 
Si comparamos las poblaciones de organismos benéficos con los antagónicos, los benéficos son por mucho más diversos, más densos y de cientos de miles de especies, mientras la población de microbios antagónicos es una fracción muy pequeña entre los existentes en la naturaleza. (Lea: Usar microorganismos mejora sistemas silvopastoriles: estudio)
 
Dado que los microorganismos son los seres vivos más antiguos, cada microorganismo almacena en su ADN la información de toda la historia evolutiva del lugar donde evolucionaron. Los mismos se han adaptado a las diferentes condiciones medioambientales y son bastante específicos, es decir que los microorganismos nativos de un bosque determinado, por naturaleza no se pueden encontrar en otros lugares o climas.
 
¿Para qué son útiles los microorganismos?
 
Las funciones y servicios que presentan estos seres son muy amplios. Por ejemplo, a nivel del suelo actúan como agentes primarios para la conducción del ciclo de los nutrientes (N, P, K, y micronutrientes), la regulación de la dinámica de la materia orgánica del suelo, el secuestro del carbono y las emisiones de gases de efecto invernadero. Muchos de ellos son autótrofos (sintetizan su propio alimento), con capacidad de hacer fotosíntesis, otros tienen la capacidad de obtener nutrientes de la atmósfera y de ponerlos a disposición de plantas y animales.
 
En el ámbito de lo ambiental, estos llenan los espacios previniendo la proliferación de microbios, también pueden producir sustancias orgánicas como resultado de su metabolismo con propiedades: antibióticas, fungistáticas, repelentes, entre otras, que favorecen la salud del sistema donde se desarrollan. Igualmente procesan de forma adecuada todo lo que se encuentra muerto (materia orgánica) evitando la putrefacción, los malos olores, con lo cual también evitan el desarrollo de otros parásitos y de enfermedades. De igual forma existen los que consumen, atacan, y parasitan a las plagas (insectiles y microbiológicas), que es a lo que técnicamente se le ha denominado como el control biológico o natural en los ecosistemas. (Lea: Algunos microorganismos podrían potenciar el crecimiento de cultivos)
 
Importancia de los servicios microbianos en los ecosistemas
 
Para comprender la importancia de los servicios que los microorganismos prestan a los ecosistemas, tenemos que referirnos a los bosques como ecosistemas en equilibrio, caminar por el manto de hojarasca, fijarse en la calidad del suelo, en la magnitud de la biomasa desarrollándose, y en la cantidad de Materia Orgánica que se encuentra siendo procesada por los microorganismos. Allí podrán encontrarse varios grupos funcionales de bacterias, actinomicetos, hongos, algas, levaduras, y protozoos que lo habitan en perfecta armonía con el especial fin de mantener vivo el milagro del flujo energético de la vida.
 
Se dice que de la vida del suelo sólo conocemos del 3 % al 7 %, lo que evidencia la falta de comprensión de la red de equilibrio biótico. De ese vago porcentaje, se ha logrado aislar y estudiar a nivel de laboratorio algunos microorganismos como el Rhizobium, el Trichoderma, las Micorrizas, y algunos hongos entomopatógenos. Pero en la naturaleza existen cientos de organismos con funciones similares, con la única variante que los científicos no los han logrado aislar, ya que como bien hemos expuesto la biota se encuentra interrelacionada y trabaja en conjunto. Justamente, a este tipo de microorganismos se les ha llamado organismos de vida libre.
 
Estas pocas especies de microorganismos que se han logrado aislar y estudiar han venido teniendo una importancia comercial por lo cual se han estado vendiendo al público por parte de sus productores como biofertilizantes, bioplaguicidas, entre otros. La industria ha querido utilizar sólo los microorganismos más activos y dejar de lado la acción de millones de microorganismos, cada uno en su especialidad, encadenados a otros procesos de otros organismos que generan las condiciones que le dan vida y equilibrio al suelo y al ambiente en general. (Lea: Conozca como funciona el ciclo natural de la ganadería)
 
Los microorganismos y la ganadería
 
Ahora que tenemos un poco de información sobre el origen, función e importancia de los microorganismos en su medio natural, nos podemos hacer la pregunta: ¿y todo esto que tiene que ver con la ganadería?
 
Claro está que tiene todo que ver con el desarrollo de la ganadería ya que como bien se ha expuesto otras publicaciones y se expone una vez más en esta publicación: una ganadería rentable, racional y ecológica, depende totalmente de este equilibrio y de todos los servicios que prestan los microorganismos y demás seres vivos que hacen posible el reciclaje de nutrientes en los ecosistemas agropecuarios.
 
Además, porque también debemos revertir el mal que hemos causado con las prácticas inapropiadas de agricultura y ganadería que han desestabilizado nuestros propios sistemas de producción, haciéndonos dependientes de insumos externos (que no producimos y salimos a comprar casi siempre a alto costo) y de tecnologías que no solucionan los problemas de fondo (y que en algunos casos más bien prolongan o acentúan el problema, sino en la misma vía, tal vez en otras colaterales). Una plaga, un suelo erosionado y sin vida, las enfermedades en los animales, y demás problemáticas,  no son más que las consecuencias de nuestros actos irracionales. (Lea: Cuidar las bacterias del suelo, la respuesta para mejorar su negocio)
 
*Marybell Muñoz
Ingeniera Agrónoma