Pastoreo bien gestionado puede secuestrar más carbono del que emite

Por: 
Mónica Fernández – Blog De Yerba
22 de Noviembre 2019
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Los bovinos criados a base de pasto dan menos kilos de carne por animal, lo que contribuye a menor emisión de GEI. Foto: tardaguila.com.uy

Paige Stanley y Jason Rowntree, investigadores de la Universidad de Michigan en Estados Unidos, publicaron un estudio en la revista Agricultural Systems que explica muchos de los interrogantes y aparentes contradicciones dentro del debate de ganadería industrial versus ganadería a pasto.
 

¿Por qué es importante?

 

Gracias a este artículo, ahora se sabe que cuando la ganadería se gestiona correctamente, las emisiones no solo sí pueden ser nulas, sino que pueden ser negativas (que se secuestre más carbono del que se emita). (Lea: Calidad de la carne en animales en confinamiento vs pastoreo)

 

Es importante no olvidar que solo un pequeñísimo porcentaje de toda la producción mundial de carne se realiza utilizando sistemas de manejo sobre pastos bien planificados, así que hay mucho margen para mejorar.

 

De hecho, en los últimos años el sector de la ganadería a pasto o “grassfed meat” ha experimentado un gran auge sobre todo en países de habla anglosajona como Estados Unidos, Inglaterra o Australia.

 

Uno de los motivos detrás de este inesperado renacimiento es, sin lugar a dudas, el trabajo del biólogo africano Allan Savory, que se hizo famoso a través de una charla TED en la que afirmaba rotundamente que solo el ganado puede salvarnos de la gran catástrofe que nos espera a escala global: la desertización. (Blog: Razones para consumir carne y leche provenientes de animales de pastoreo)

 

Pero Savory también tiene sus detractores y en los últimos años han sido revelados varios estudios y algún documental poco riguroso que afirmaban que la ganadería a pasto no solo no podía revertir el cambio climático, sino que era peor que la ganadería industrial en términos de emisiones de carbono.

 

¿Qué dice el artículo?

 

El artículo parte de la base de que en la mayoría de los trabajos previos en los que se han comparado las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI, que son el CO(dióxido de carbono), el CH4 (Metano) y el N2O (óxido de nitrógeno)) de los dos sistemas de producción (sobre pastos o en ceba), no se ha tenido en cuenta la capacidad de secuestro de los pastos ni se han utilizado datos provenientes de granjas donde el pastoreo se planificara correctamente.

 

Una planificación correcta del pastoreo se basa en que los animales se agrupan de forma bastante compacta en parcelas en las que permanecen poco tiempo y que se dejan descansar por periodos relativamente prolongados. (Blog: Razones Eco-sostenibles para comprar carne ecológica)

 

Tanto el manejo holístico, como el Pastoreo Racional Voisin (PRV), pastoreso rotacional y un sinfín de variantes más, se pueden englobar dentro de esta categoría.

 

Lo primero que hicieron los investigadores fue estimar, utilizando complejos métodos de cálculo y algunas mediciones, las emisiones de GEI durante todo el periodo de ceba de dos modelos de producción: Uno convencional en el que los animales se ceban a base de cereales durante cerca de seis meses, y otro basado en pastos en el que los animales comen hierba y forrajes en la etapa final y en el que el pastoreo se planifica correctamente (ambos grupos de animales se habían criado solo con leche materna, pasto y forrajes hasta el momento en el que comenzó el estudio).

 

Los resultados de esta parte del estudio concuerdan con los resultados publicados hasta la fecha: Por cada kilo de carne producida, la carne a pasto emite más GEI que la carne industrial. Comparativamente:

 

–Las emisiones correspondientes a la carne de cebadero ascienden a 6,09 kg de CO2-e por cada kg de canal.

–Las correspondientes a la carne criada sobre pastos bien gestionados a 9,62 kg de CO2-e por cada kg de canal. (Blog: Lo que necesita saber sobre la carne de animales alimentados con pasto)

 


Fuente: P. L. Stanley et al., Agricultural Systems 162, 249-258 (2018).

 

Debido a la fermentación ruminal, la emisión de metano (CH4) es mayor cuando los animales se alimentan de pastos fibrosos que cuando se alimentan de cereal.

 

Además, los animales criados a base de pasto dan menos kilos de carne por animal que los animales criados con cereales. Todo ello contribuye a que la emisión de GEI por kilo de carne producida sea mayor en el caso de la carne de pasto.

 

Además del cálculo anterior, durante cuatro años los investigadores también midieron la cantidad de carbono presente en las tierras de la granja donde se estaba llevando a cabo el pastoreo bien gestionado. Esto es lo que no se había hecho en muchos de los estudios anteriores, y la razón por la que este artículo es tan importante. (Reportaje: 10 tipos de pastoreo a tener en cuenta)

 

Observaron un incremento en el carbono acumulado en el suelo de 3,59 toneladas de C por hectárea y por año. Traducido a equivalentes de CO2 secuestrados de la atmósfera estaríamos hablando de: -16,27 kg de CO2-e por kg de canal (el signo negativo significa que es carbono que se ha secuestrado en el suelo, no emitido a la atmósfera).

 

Por lo tanto, si hacemos el cómputo de carbono emitido menos carbono secuestrado obtenemos que, por cada kilo de canal, se han secuestrado -6,65 kilos de equivalente de CO2 mediante el sistema de pastoreo bien gestionado.

 

Por otro lado, no se puede atribuir ningún secuestro de carbono al sistema de cebadero, sino todo lo contrario: los investigadores incluyeron contribuciones adicionales de emisiones debidas a la erosión que se produce en los campos cultivados. (Lea: Así se diseña un sistema de engorde de bovinos en pastoreo)

 

En este caso el cambio fue pequeño y la cifra de emisiones de carbono se queda en 6.12 kg de CO2-e por kg de canal (antes de incluir la erosión la cifra era 6.09 kg de CO2-e por kg de canal).

 

Conclusión

 

La conclusión del estudio queda más clara cuando representamos todos estos datos en un gráfico:


Fuente: P. L. Stanley et al., Agricultural Systems 162, 249-258 (2018).

 

Es decir, cuando se tiene en cuenta el secuestro de carbono que tiene lugar cuando el pastoreo se gestiona correctamente (parte derecha de la gráfica de arriba), la captura es muy superior a las emisiones y comer carne de este tipo contribuye a disminuir la cantidad de GEI presentes en la atmósfera. (Lea: 5 sistemas de pastoreo en ganadería sostenible)

 

Cuando se compre carne de pasto proveniente de animales pastoreados correctamente, es clave no dejar que nadie diga que no se está contribuyendo al calentamiento global. De hecho, está ocurriendo todo lo contrario.

 

Fuente: Mónica Fernández – Blog De Yerba.