Importancia de los minerales en el ganado lechero

Por: 
perulactea.com
13 de Abril 2015
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Minerales en la ganadería
Las vacas al final del periodo de gestación y al inicio de la lactación muestran una alta demanda energética. Foto: freewallpaperto.blogspot.com
Es conocido que existe una etapa prioritaria de atención de la vaca tres semanas antes del parto y tres semanas después del parto, denominado a este periodo «transición».
 
Este periodo se caracteriza por una disminución del consumo de alimento (Elizondo, 2007) cuya recuperación se produce una a dos semanas después del parto. Esta caída del consumo de alimento genera un desbalance nutricional entre los requerimientos nutricionales y los nutrientes consumidos ocasionando principalmente un desbalance energético negativo en el inicio de la lactación. (Lea: Los 10 mandamientos del ganadero ecológico)
 
Las vacas al final del periodo de gestación y al inicio de la lactación muestran una alta demanda energética que no puede ser cubierta bajo ningún esquema de alimentación, que si no se manejan con propiedad pueden causar ciertos desordenes metabólicos y nutricionales que van a repercutir significativamente sobre la eficiencia y economía del sistema de producción de leche.
 
El tránsito de un estado de preñez sin producir leche a otro de no preñez o vacía y produciendo grandes cantidades de leche exigen al animal una alta capacidad de adaptación a las nuevas condiciones metabólicas y fisiológicas. (Lea: Cuáles son los principios que debo tener en cuenta al alimentar mi ganado?)
 
La suplementación energética en el preparto se hace indispensable para alcanzar niveles óptimos de producción de leche.
 
La alimentación influye bastante en la función reproductiva
 
Otro punto importante son las medidas sanitarias que se deben tomar en el manejo del ganado lechero y los trastornos reproductivos que se pueden presentar, tales como: celos silenciosos, anestros, baja fertilidad y retenciones de placentarias. En estos casos también entra a tallar la alimentación pero sobre todo el balance hormonal y mineral que se dé en el animal.
 
En un parto normal, la placenta es expulsada a los 30 minutos u 8 horas, si después de 12 horas la placenta no ha sido eliminada consideramos que la vaca sufre retención de membranas fetales (placenta), por sí misma no es un problema, sin embargo, puede favorecer la contaminación uterina. Por ejemplo, cuando la vaca se acuesta, la placenta cuelga fuera de su cuerpo y toca las camas y corrales sucios cargados con bacterias. Cuando la vaca se levanta y camina, los tejidos contaminados se regresan al útero. (Lea: No pierda la eficiencia del suplemento mineral)
 
Una vaca con Retención Placentaria tiene entre 5 y 7 veces más probabilidad de tener metritis, y su tasa de preñez disminuye en un 15% aproximadamente. Además, vacas con retención son más susceptibles de sufrir cetosis, desplazamiento de abomaso y ser eliminadas más temprano, y entre otros problemas están también la repercusión económica en el ganadero.
 
Entre las principales causas están la deficiencia de Calcio (Ca) Magnesio (Mg) y Fósforo (P), Selenio, entre otros.
 
Funciones de los Minerales en reproducción
  • Fósforo
Este es uno de los macro minerales con mas funciones orgánicas, dentro de las cuales se cuenta su participación en el metabolismo energético, a través del adenosin trifosfato (ATP), molécula a partir de la cual se realiza todo el aprovechamiento energético del animal, además este mineral en unión al Calcio, brindan la estructura principal a la matriz ósea y es componente de los ácidos nucleicos, por lo que es de vital importancia para el crecimiento de los animales.
 
El nivel de Fósforo requerido en el alimento para vacas en producción está entre 0.32 – 0.38 % y para vacas en seca entre 0.22 – 0.36 %. Estos niveles son los que permiten una adecuada performance productiva y reproductiva del animal.
  • Selenio
Micro elemento ubicado en las plantas, en cuanto a la absorción del selenio consumido, existen reportes que los rumiantes solo aprovechan cerca del 40% del aporte, en gran medida por la formación de complejos de Selenio-Hierro, Cobre y Calcio, así como en la competencia por absorción con el azufre.
Estudios, han demostrado como el déficit de Selenio pre parto, se encuentra asociado a la mayor tasa de presentación de retención de placenta, con diferencias notorias en comparación con los animales con adecuado nivel de este mineral. (Lea: Suplemento con selenio para ganado reduce colesterol en la carne)
 
A nivel hormonal, se ha reportado que el Selenio participa en la producción de prostaglandinas, incluso la PGF2α, razón por la cual, las deficiencias de este mineral están asociadas a la presentación de quistes ováricos, especialmente luteales.
  • Yodo
Este mineral tiene diversas funciones biológicas, pero la mayoría de ellas se dan en razón a su participación en el metabolismo basal a partir de su relación con las hormonas tiroideas. El yodo absorbido vía gastrointestinal, es acumulado a nivel de la tiroides, donde por acción de la TSH, se producen la T4 y T3. (Lea: Silos, la mejor opción para alimentar al ganado en épocas críticas)
 
Cabe mencionar que los niveles de las hormonas tiroideas, están altamente relacionados al estado productivo del animal, así como al balance energético, es así como se ha demostrado que en animales en las primeras fases de lactancia y en balance energético negativo, los individuos ingresan a un estado hipotiroideo, para preservar la masa muscular y permitir el paso de hormonas tiroideas a la glándula mamaria, con el fin de mantener la producción de leche de forma adecuada.
  • Zinc
Dentro de las funciones del Zinc en animales, se cuentan el ser componente de la Cobre-Zinc Superoxido Dismutasa, por lo cual de manera similar al Selenio, participa de la protección del efecto citotoxico de los radicales libres. Además el Zinc, regula la interacción de transmisores de señales químicas como la proteína quinasa y la calmodulina, así como la unión de las hormonas tiroideas y el estradiol a sus respectivos receptores, reportándose menores niveles de TSH y T4. (Lea: Qué debo tener en cuenta para suplementar mi ganado?)
 
A nivel hormonal, deficiencias de Zinc se encontraron asociadas a un elevado nivel de prostaglandinas, incluyendo la PGF2α, con lo cual el ciclo estral y la fertilidad de los animales puede verse alterada en la condición antes mencionada.
  • Manganeso
Bajos niveles de Manganeso pueden presentarse por un déficit dietario sea en el alimento balanceado o en el forraje y por exceso de Calcio en la alimentación. Gran parte de la importancia que recientemente ha cobrado el Manganeso en la reproducción, se basa en su papel en la síntesis de colesterol y por ende de hormonas esteroideas como progesterona, estrógenos y testosterona.
 
La disminución de los niveles de Manganeso en el útero, pueden conducir a una baja respuesta tisular a los estrógenos generando celos silenciosos o irregulares, signos que junto con anestro, ovulación retardada y baja fertilidad, son los principales síntomas asociados a un déficit orgánico de Manganeso.