Pérdidas gestacionales, un asunto de cuidado

Por: 
Diego Castrillón Franco
29 de Julio 2013
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Pérdidas embrionarias
La falta de control y atención a los hatos, no permiten conocer la cantidad de abortos que tienen las reses. Foto: Alcaldía de Cumbitara / Nariño
Son varias las causas que pueden llevar a que una res pierda su cría. Unas son de carácter infeccioso y otras van atadas al manejo y administración del hato ganadero. Esto, sumado al bajo nivel de registros que tienen los productores, puede afectar seriamente la actividad pecuaria.

Los abortos en bovinos pueden ser multifactoriales y se dividen en infecciosos y no infecciosos.  Pero la atención del sector se ha centrado en aquellos que son causados por infecciones y se ha desarrollado un trabajo con los ganaderos para que atiendan a sus reses reproductoras y las vacunen a tiempo para evitar que pierdan a sus crías en gestación. (Lea: El destete, una etapa que define el futuro del hato ganadero)

Sin embargo, cuando la situación no tiene un origen infeccioso, sino que está atada a temas como la mala alimentación, la carencia de minerales o vitaminas esenciales, intoxicaciones o golpes, se generan pérdidas económicas que encarecen seriamente la actividad bovina.

Según expresó Esperanza Polanía, MVZ, especialista en Epidemiología y coordinadora de Seguimiento Epidemiológico de Fedegán-FNG, en nuestro país no existen cifras exactas sobre la cantidad de abortos en bovinos, ya que los ganaderos no llevan un registro detallado de todo lo que sucede al interior de su finca. (Lea: Con el doble propósito de ser más productivos)

“Cuando inseminan y fallan o montan a la hembra con un toro, se dedican a la repetición, pero no se dan cuenta que cada día fallido en la preñez, equivale a una suma importante de dinero que dejan de percibir . Lo normal es que cada vaca dé una cría al año, pero hay explotaciones ganaderas donde eso no ocurre, porque hay productores que tienen animales con problemas de aborto y aún no lo saben”, expuso Polanía.

La última vez que el país elaboró una medición en cuanto a la pérdida de embriones y fetos, fue en 1982. En ese momento las cifras reflejaban que el 5% de las reses tenían abortos o pérdidas embrionarias, es decir, 5 de cada 100 animales presentaban esta clase de inconvenientes. Una cifra que hoy por hoy pudo haber aumentado. (Lea: Los ganaderos del país pueden elegir el sexo de las crías)

Para Omar Camargo Rodríguez, MVZ, MSc, PhD y docente de la Universidad Nacional, sede Medellín, esta clase de situaciones han venido presentando un aumento constante, ya que el Gobierno solo se ha dedicado a erradicar una de las enfermedades que causa aborto como lo es la brucelosis, que por el hecho de ser una zoonosis, puede contagiarse a los humanos, razón de peso para ser mucho más controlada que las demás.

“La otra variedad de síntomas que revelan los animales, tienen muy poco control, porque como no presentan ninguna barrera arancelaria ni comercial, no se destinan los recursos necesarios para controlarlos, lo que hace muy complejo erradicarlos”, señaló el experto en salud animal. (Lea: La cabra santandereana estaría a punto de desaparecer)

Cuando se presenten abortos o pérdidas gestacionales por cuenta de la brucela, como es una zoonosis, es necesario que esta situación sea puesta en conocimiento del ICA, que es la entidad encargada de hacer seguimiento a estos casos y llevar un reporte detallado de lo que ocurre en los hatos ganaderos del país.
 
Ante las diversas clases de problemas sanitarios que se presentan durante la preñez de los bovinos, los únicos que están haciendo algo son los laboratorios, los cuales aprovechan esta clase de enfermedades para vender los biológicos que controlan aquellas causas que generan abortos, lucrándose, pero sin brindar una solución efectiva para todos los ganaderos. (Lea: Una dieta balanceada del ganado disminuye la contaminación)
 
“El 70% de los abortos se presenta en los primeros 15 días de la preñez y ese embrión no es expulsado por el animal, sino que lo absorbe, por eso el productor no se da cuenta y ese registro se pierde. En otros casos, el feto si cae, pero se lo comen animales depredadores o perros de la finca, lo que impide llevar un estricto control, tal y como sucede en otros países”, explicó Camargo Rodríguez.

El hecho de que los dueños de las reses no lleven controles y no tengan datos exactos, impide demostrar las pérdidas económicas genradas por los abortos. Sí el productor supiera cuánto le cuesta cada día de no preñez o de fallos en este aspecto, seguramente recolectarían la información y verían en su finca una verdadera empresa. (Lea: En busca de una ganadería eficiente y a la medida)

“La nutrición de la hembra gestante es diferente: los servicios veterinarios, el espacio ocupado por el animal, la no producción de leche durante el tiempo de preñez, la pajilla perdida, los días de monta con el toro reproductor. Si  todo eso se traduceen cifras, de seguro, el balance sería muy negativo”, argumentó la Coordinadora de Seguimiento Epidemiológico de Fedegán-FNG.
 
A su vez, la Federación Colombiana de Ganaderos invita a los productores a que dejen de ver su propiedad como una finca y la consideren una verdadera empresa ganadera, a través de la cual deben manejar cifras, registros de pérdidas y ganancias, índices de rentabilidad y otros aspectos financieros con el propósito de identificar si su actividad económica es rentable o no. Ahí se deben incluir los abortos, que generan un déficit notorio al interior del negocio. (Lea: La cura contra la mastitis bovina está en manos de los productores)