3 métodos que usted puede aplicar para balancear raciones en su ganadería

Por: 
CONtexto ganadero
27 de Agosto 2021
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Si bien existen más métodos, prueba y error, el cuadrado de Pearson y la sustitución simple son los más sencillos para realizar el balanceo de raciones para ganado. Foto: bmeditores.mx - agroecuador.org - actualidadganadera.com

El balanceo de raciones es la preparación equilibrada de una porción de comida donde se mezclan varios productos con el fin de cubrir una necesidad nutricional en los animales. Para hacerla, se pueden emplear distintas técnicas, desde las más simples hasta las más tecnificadas.

 

Como lo explica la cartilla “Balanceo de raciones” del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), existen varios métodos que se aplican dependiendo de las capacidades del productor, la ganadería o la empresa así como del nivel de sofisticación.

 

Por ejemplo, laboratorios y plantas de concentrados pueden aplicar los métodos más complejos porque tienen equipos y programas sofisticados donde ingresan una gran cantidad de datos y en poco tiempo obtienen las recomendaciones para hacer la mezcla.

 

Entre los distintos métodos están prueba y error, ecuaciones simultáneas, cuadrado de Pearson, programación lineal. El más fácil es mediante el empleo de prueba y error, siendo el de programación lineal el utilizado en la formulación científica de alimentos balanceados.

 

Para este informe, veremos los tres métodos más sencillos que se pueden aplicar sin necesidad de programas o de ecuaciones, sino simplemente con operaciones sencillas de suma, resta, multiplicación y división, para que las haga en un cuaderno o una hoja Excel.

 

 

Prueba y error

 

Es uno de los métodos más empleados para balancear raciones debido a su fácil planteamiento y operación. Está sujeto a la utilización de pocos alimentos y nutrientes, aunque si se usan hojas de cálculo, se pueden balancear con 10 a 15 alimentos y ajustar unos 6 nutrientes.

 

Es la preparación equilibrada de una porción de comida donde se mezclan varios productos con el fin de cubrir una necesidad nutricional, ensayando y corrigiendo hasta obtener la mezcla ideal. (Lea: Productores aprenderán a elaborar alimentos balanceados para ganado)

 

Un ejemplo del Consejo Nacional de Investigación de Estados Unidos (NRC por sus siglas en inglés) es la formulación de una ración con requerimiento de 18 % de proteína cruda (PC) y 3200 Kcal/kg de energía metabolizable (EM). El primer planteamiento se hace de forma arbitraria:

 

Mezcla 1: Con ingredientes como maíz amarillo y torta de soya en una proporción de 80 y 20 % respectivamente, la suma de sus componentes da 3182 Kcal/kg de EM y 15,84 % de PC. Si bien la mezcla está cerca de satisfacer las necesidades de energía, es deficiente en proteína.

 

En este caso, es necesario incluir una fuente de proteína que en nuevas combinaciones, no reduzca significativamente el aporte energético. Para esto se propone incluir harina de pescado, que tiene 2880 Kcal/kg de EM y 65 % de PC, en la debida proporción para la mezcla 2.

 

Mezcla 2: Así, se modifica el porcentaje de maíz amarillo en 78 %, la torta de soya en 14 % y se agrega la harina de pescado en 8 %, de manera que se obtienen 3199 Kcal/kg de EM y 18,22 %, cubriendo el nivel de energía y sobrepasando el de proteína en 0,22 %.

 

Si se ajustan más detalles, se puede llegar a la mezcla 3 de la siguiente forma: maíz amarillo (78,4 %), torta de soya (14 %) y harina de pescado (7,6 %), lo que resulta en 3201 Kcal/kg de EM y 18 % de PC. (Lea: Siga estos pasos al hacer el balanceo de raciones para su ganado)

 

 

Cuadrado de Pearson

 

Este método permite mezclar dos alimentos con concentraciones nutricionales diferentes para obtener una mezcla con la concentración deseada de proteína y energía. Un ejemplo es aquel donde se balancea un nutriente, proteína o energía, considerando dos ingredientes. 

 

Como indicó la cartilla del SENA, se toman dos productos de la finca: uno con el porcentaje de proteína mayor a las necesidades planteadas en el balanceo, denominado proteico; y otro que tenga un porcentaje de proteína inferior al requerido, que se denominará energético.

 

Para ilustrar el método de cuadrado de Pearson, utilizó un ejemplo con dos productos: remolacha forrajera y sorgo. La primera con materia seca de 10,6 %, PC de 13,2 % y nutrientes digestibles totales (NDT) de 54 %, y el segundo con MS de 94 %, PC de 32,2 % y NDT de 57 %.

 

El segundo paso es elegir al animal y conocer sus requerimientos. Para el ejemplo, se basaron en las necesidades de proteína de una vaca en producción lechera con 480 kg de peso que se encontraba en el sexto mes de gestación y producía siete litros de leche.

 

Con esta información se obtuvieron los siguientes datos para balancear su comida: su requerimiento de proteína es 16 %, si consume el 3,2 % de MS en relación con su peso vivo, necesita 15,36 kg y su necesidad energética será de 3,7 a 4,4 kg de NDT.

 

El tercer paso es consultar los valores proteínicos de la remolacha (13,2 %) y el sorgo (33,2 %), y el cuarto es encontrar la diferencia con las necesidades de proteína de 16 %. Así pues, si a 16 le restan 13,2, queda 2,8 para el caso de la remolacha, y para el caso del sorgo 33,2-16= 17,2.

 

La cartilla precisó que “siempre se resta el valor menor al mayor sin tener en cuenta su ubicación”. Las diferencias son las “partes” en las que interviene cada producto, lo que significa que por cada 17,2 partes de remolacha se le mezclan 2,8 partes de sorgo.

 

Al sumarlos, dan 20, que representan el 100 % de la ración. En consecuencia, se calcula el porcentaje que representan las partes de remolacha y sorgo, haciendo una regla de 3. Si 20 partes son el 100 %, las 2,8 partes de sorgo serán 14 %, y las de remolacha serán 86 %.

 

% de sorgo = 2,8 x 100 / 20 = 14 % % de remolacha = 17,2 x 100 / 20= 86 %

 

Para la vaca del ejemplo, que pesa 480 kg y requiere 15,36 kg de MS, de esta ración el 14 % debe ser sorgo y el 86 % debe ser remolacha. Entonces se aplica la misma regla de 3, asumiendo que el 100 % son los 15,36 kg:

 

kg de sorgo = 15,36 x 14 % / 100 % = 2,15 kg kg de remolacha = 15,36 kg x 86 % / 100 % = 13,2 kg

 

De este modo, la ración de la vaca lechera con 480 kg y 7 litros de producción debe ser 13,2 kg de remolacha forrajera y 2,15 kg de sorgo. Cabe aclarar que estos valores son de material seco, sin humedad. (Lea: Informe: Las fórmulas para calcular la cantidad de materia seca)

 

Otro ejemplo habla de una mezcla de alimentos que contenga 20 % PC, con cebada que tiene 11,5% PC y harina de pescado con 65 % PC. Hay que recordar que en este método, el contenido nutricional de un alimento deberá ser mayor (65 %) al requerido (20%), y otro menor (11,5 %).

 

Al aplicar las mismas fórmulas de más arriba, se obtienen 45 partes de harina de pescado y 8,5 partes de cebada, que sumadas dan 53,5 partes. Si se hace una regla de 3, el porcentaje de cada uno de los ingredientes vendrían a ser el 84,11 % y el 15,89 % respectivamente.

 

Para la mezcla deseada, el contenido proteico ajustado sería de 9,67 % para la cebada y de 10,33 % para harina de pescado (los dos suman 20). Este método también permite realizar raciones con mayor número de ingredientes y nutrientes.

 

 

Sustitución simple

 

Según la cartilla del SENA, “se trata de cambiar o sustituir el porcentaje de un producto por el de otro”. Para el ejemplo, se pretende preparar 100 kg de comida balanceada con el 14 % de proteína para unos novillos que están en su etapa final de la ceba. Los ingredientes son:

 

  • Forraje de pasto con 10 % de proteína y una disponibilidad en finca de 50 %.
  • Cebada con 10 % de proteína y una disponibilidad en finca de 45 %.
  • Harina de semillas de algodón con 41 % de proteína y 5 % de disponibilidad.

 

El primer paso es hallar el aporte de proteína total de cada producto. En el caso del forraje, si hay 50 kg disponibles, se multiplica por el 10 % de proteína, y se obtienen 5 kg. Si hay 45 kg de cebada, serían 4,5 kg de proteína, y si hay 5 kg de harina de semillas de algodón, serían 2,05 kg.

 

La suma de las cantidades de proteína sería de 11,55 kg de proteína total en 100 kg de mezcla, lo que significa que la mezcla tendría 11,55 % de proteína. Si el requerimiento de proteínas para el novillo de ceba es 14 %, quiere decir que a la mezcla le faltarían 14-11,55= 2,45 %.

 

Esto significa que se debe aumentar la cantidad de la harina de semillas de algodón (HSA) porque tiene la mayor cantidad de proteína. Pero entonces, ¿cómo saber cuánto se debe reemplazar o sustituir de cebada por HSA para lograr el porcentaje faltante?

 

Para esto, se observa la diferencia de los porcentajes de proteína de cada producto: si al 41 % de la HSA se le resta 10 % de la cebada, queda 31 % o 0,31, que corresponde al valor de la sustitución. (Lea: Agrosavia crea programa de balanceo de raciones para animales)

 

Luego se resuelve la pregunta: ¿Cuántas veces cabe 0,31 en 2,45 (el porcentaje de proteína faltante)? En este caso, se debe dividir la proteína faltante por el valor de la sustitución: 2,45/0,31 = 7,9. Así pues, el porcentaje a sustituir es 7,9, que se puede aproximar a 8.

 

Entonces, a la mezcla de 100 kg, que inicialmente tenía 50 kg de forraje, 45 kg de cebada y 5 de HSA, se debe sustituir de la siguiente forma: para conservar los 100 kg, a la cebada se le restan 8 kg y quedan 37 kg, mientras que a la HSA se le añaden los 8 kg, para un total de 13 kg. 

 

Los 50 kg de forraje siguen siendo 5 kg de proteína, pero ahora 37 kg de cebada x 10 % de proteína serán 3,7 kg, en tanto que 13 kg de HSA x 41 % de proteína aportará 5,33 kg. Si suma 5 + 3,7 + 5,33, obtendrá 14,03 kg que corresponde al 14 % de proteínas, el requerimiento del novillo de ceba.