5 razas de ganado criollo que están en peligro de extinción en Colombia

Por: 
Melanny Orozco Zabala
23 de Septiembre 2019
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Se puede considerar que el Casanareño, Chino santandereano, Costeño con cuernos, Caqueteño y Campusano se encuentran en peligro de extinción debido a que se tienen menos de 1.000 cabezas en el país. Foto: Fedegán - semanariouniversidad.com

Los ganados criollos de Colombia han pasado por varias etapas a lo largo de los años, pues han ido perdiendo valor para las ganaderías del país hasta el punto que alguna raza se encuentran en peligro de extinción. 

 

Desde hace varios años, las razas criollas bovinas han sido relegadas en el mercado ganadero de Colombia, pues el ingreso de nueva genética ha generado que se hagan cruzamientos con ganado europeo que tiene otras capacidades. En el país existen algunas entidades que están trabajando para que estos animales no desaparezcan, por lo que están realizando proyectos para cruzamientos entre toros criollos con vacas de otras razas. (Lea: Las razas criollas, alternativa eficiente ante el cambio climático)

 

Marino Valderrama, médico veterinario y asesor de la Asociación Colombiana de Criadores de Razas Criollas y Colombianas, Asocriollo explica cómo se encuentra cada una de las razas en la actualidad en el país, bajo un estimado de cifras, teniendo en cuenta que en los últimos años no se ha hecho un censo de estos animales.

 

La actualidad

 

Blanco Orejinegro

 

Tiene la población más amplia en el país y, según Valderrama, “se estima que hay unas 5.500 cabezas de ganado puras y están distribuidas en la zona cafetera donde se naturalizó. Gracias a esto se ha ido desplazando a los Llanos Orientales y a las zonas cálidas”.

 

Basado en los expertos, la mayoría de los creadores de estos animales han optado por hacer crías, por lo que no la están ordeñando ya que no son los núcleos principales de la finca.

 

Hartón del Valle

 

“Es originado en el valle del Cauca y para 1989 teníamos una población de 10.500 cabezas; actualmente se estima que se tienen unos 5.500 animales”, asegura Valderrama.

 

Por ser oriundo de esta zona del país, muchos de los productores destinaron sus actividades a la producción de la caña de azúcar, por lo que abandonaron la ganadería. Se ha desplazado al Magdalena medio y a la región Caribe,

 

En este momento se estima que hay unas 2.800 cabezas y en el Valle unas 3.800.

 

Romosinuano

 

Es un criollo originado en el Valle del Río Sinú que cuenta hoy en día con una población reducida, pues para 1986 se habían inventariado 35 mil cabezas y actualmente existen unas 4.500.

 

Por varios motivos, muchos de esos animales terminaron en Venezuela, y en palabras de Valderrama “se estima que hay unas 5 mil cabezas en el vecino país, es decir que hay más allá que en Colombia. Desde ese país se trasladó a Estados Unidos en Texas y luego procedió a Costa Rica a un centro de investigaciones, para finalmente llegar a México con unas 600 cabezas puras”, explica Valderrama.

 

Sanmartinero

 

El número de animales de esta raza ha aumentado, por lo que hoy se puede hablar de 4.500 cabezas en los Llanos Orientales donde han logrado cruzarlas con animales Cebú. Además existen entidades como la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Agrosavia, que se encuentran realizando programas para la preservación de esta y otros ganados criollos.

 

Velázquez

 

Estos animales sintéticos son originarios de La Dorada Caldas y han mantenido una población alrededor de unas 3.500 a 4000 en todo el país.

 

Lucerna

 

Ubicados en el Valle del Cauca y en Boyacá, cuenta con un hato de alrededor de 1.500 cabezas de bovinos.

 

Casanareño

 

Para Valderrama “existen entre 500 y 700 cabezas de esta raza que están en la región del Casanare donde ya hay mucho ganadero interesado en multiplicar y conservar esas vacas que son del Llano húmedo y han salido a hacer exposición”.

 

Chino Santandereano

 

Este tipo de animales han ido en aumento porque existen entidades que se han interesado en vincularlas con las universidades regionales, de tal forma que se puedan proteger. Hoy la totalidad de estos semovientes se encuentra aproximadamente en 600 cabezas.

 

Costeño con Cuernos

 

“Hace algunos años esta raza estaba con unas 450 cabezas, pero gracias al programa de fomento ganadero hoy se puede hablar de unos 600 animales”, explica Valderrama.

 

En el Centro de Investigación la Motilonia de Agrosavia, ubicado en Agustín Codazzi en el Cesar, se han venido adelantando proyectos para impulsar el uso de la raza mediante el mejoramiento genético. (Lea: Desde Agrosavia trabajan en mejoramiento genético del costeño con cuernos)

 

Caqueteño

 

Es un núcleo que cuenta con alrededor de unas 300 cabezas que generalmente están en manos de la Universidad de la Amazonía y en algunos pocos ganaderos que aún conservan este grupo.

 

Campuzano o ganado de los Wayuu

 

“Está es una tipología de animales no muy conocida porque no hay un banco de germoplasma que la proteja. La realidad es que sí existe y está en la Alta Guajira, por lo que calculamos que hay unas 150 cabezas en poder de los indígenas”, describe Valderrama.

 

Teniendo en cuenta cada uno de los animales que hacen parte del grupo de razas criollas colombianas, se puede considerar que el Casanareño, Chino Santandereano, Costeño con Cuernos, Caqueteño y Campuzano se encuentran en peligro de extinción debido a que se tienen menos de 1.000 cabezas en el país.

 

Causas de la desaparición de las razas criollas

 

Basado en la cantidad de animales de cada una de las razas, una de las causas de su desaparición es la introducción de nueva genética al país.

 

Una de las primeras causas es que cada vez que llega una raza nueva de alta producción originada en países de estaciones, se recurre a las hembras criollas con el fin de utilizarlas como receptoras de embriones o hacer cruzamientos.

 

Esto debería ser diferente porque lo que debemos hacer es fomentar el uso de los toros criollos sobre la vacada extranjera, pues con esto lograríamos mucho más rápido el aumento de la población gracias a la precocidad sexual que tienen los criollos”, menciona Valderrama.

 

Los toros criollos son más fértiles y tienen mejor ganancia de peso

 

Son varias las organizaciones que se han unido para preservar y conservar estas razas en el mercado ganadero de Colombia, por lo cual desde Asocriollos se está tratando de mostrar a los productores acerca de la rentabilidad que puede significar la utilización de toros criollos, puesto que generan mayor número de nacimientos, mayor sobrevivencia al destete y mayor ganancia de peso.

 

Para Valderrama, en la Costa Atlántica hay un aumento de demanda de toros criollos como el Romosinuano, el Hartón del Valle y el Blanco Orejinegro que se cruzan con la vacada Cebú y se convierten en animales mucho más adaptados con una producción que supera la de una vaca Cebú porque esta última está alrededor de 2 o 3 litros diarios, y al cruzarla con criollo puede estar entre 5 o 7 litros por día.

 

Cesar Augusto Jaramillo Salazar, investigador de Agrosavia Red de Ganadería y Especies Menores–, indica que desde la entidad se está trabajando con todas las razas para que no desaparezcan.

 

Agrosavia está trabajando para fomentarlas pues somos los responsables de manejar los bancos de germoplasmas y fue una tarea que nos delegó el Ministerio de Agricultura, por lo cual en los diferentes centros de investigación contamos con estos bancos, donde conservamos un mínimo para garantizar la persistencia de la especie”, menciona Jaramillo Salazar.

 

Esto se está realizando por medio del desarrollo de los animales en potreros en los centros de investigación del país, además por medio del uso del material seminal en los distintos bancos de germoplasma. (Lea: ¿Por qué es importante tener razas criollas en el hato colombiano?)

 

El reto

 

Le desafío en la conservación de los ganados criollos está en manos de los productores y de las entidades que los preservan porque deben exponer las bondades de estos animales y sobretodo, las mejoras en la productividad de la explotación ganadera, de tal forma que se logre balancear el hato colombiano y así generar que estos semovientes continúen en el mercado del país.

 

“Indudablemente lo ideal es promover el uso de la raza y su recurso genético con la vacada cebú que tienen los productores, por lo tanto, lo que queremos es que la gente las adopte y las utilice, por lo cual hemos venido haciendo algunas acciones como los núcleos de mejoramiento para poder distribuir y vender a los ganaderos estas razas gracias a una evaluación de comportamiento en potrero, de tal forma que se conozcan de primera mano”, concluye Jaramillo Salazar.