¿Cómo lograr el éxito del embrión en la hembra donante?

Por: 
CONtexto ganadero
07 de Junio 2018
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 Hembra donante, colecta de embrión exitosa, ciclos estrales regulares, precocidad reproductiva, peso al destete, ningún problema al parto, irregularidad reproductiva, defecto genético, nutrición balanceada, cumplimiento de funciones reproductivas, no utilizar vacas obesas, CONtexto Ganadero, noticias de ganadería colombiana.
“Los embriones además de transportar genética, también pueden ser una fuente de diseminación de enfermedades”, dijo Arturo Duica Amaya. Foto: Reproducción y Biotecnología Bovina.
Conozca los factores que permiten en la vaca donadora la obtención de óptimos resultados al realizar la colecta de los embriones. Importante que la hembra no haya tenido ningún problema al parto, irregularidad reproductiva o defecto genético.
 
“Para realizar la TE -técnica de reproducción por inseminación artificial- es importante hacer una adecuada selección de la hembra donante ya que ésta interviene directamente en los resultados obtenidos tras la aplicación de la técnica”.
 
Así lo manifestó Arturo Duica Amaya en una investigación sobre el tema realizada para optar al título Maestría en salud animal, de la Universidad Nacional, cuyo director fue Henry Alberto Grajales Lombana. PhD. Profesor Asociado. UN. (Lea: Efecto del diámetro del folículo ovulatorio, tamaño del cuerpo lúteo y perfiles de progesterona sobre la tasa de preñez en la hembra receptora de embriones bovinos).
 
Agrega que a la superioridad genética en las donantes, se deben tener en cuenta factores como ciclos estrales regulares, precocidad reproductiva, así como, si la vaca ha tenido uno o dos servicios por concepción en gestaciones anteriores.
 
 
Según el autor también es clave no dejar a un lado el comportamiento individual superior a la media del grupo en características de importancia productiva tales como: peso al destete, al año y a los dieciocho meses, etc,.
 
“Igualmente es importante que la hembra produzca crías superiores a la media del hato, (descendientes del mismo toro) y que no haya tenido ningún problema al parto, irregularidad reproductiva o defecto genético o de conformación detectable (Bó, 2002)”, indicó.
 
De acuerdo con Duica Amaya, “las hembras donantes deben ser incluidas en un programa de nutrición balanceada antes de efectuar el proceso de súper ovulación, donde se debe procurar administrar forrajes que le brinden los nutrientes necesarios para que se cumplan las funciones reproductivas, además de la incorporación de productos que le otorguen adecuados niveles energéticos, como es el caso de suplementos vitamínicos y minerales (Gordon, 1999; Gonzáles, 2001)”.
 
“En la TE –selección de una hembra donante genéticamente superior, en la que se realiza un control del ciclo estral, por medio de tratamientos hormonales– se debe evitar el uso de animales obesos, ya que esta condición puede manifestarse directamente sobre la producción de los embriones (Palma, 2001)”. (Lea: Factores del donante que influyen en la calidad seminal)
 
Todos estos factores acompañados de un excelente manejo sanitario, permiten la obtención de óptimos resultados al realizar la colecta de los embriones.
 
Enfermedades
 
El autor de la investigación recomienda que “es necesario determinar qué tipo enfermedades están presentes en la hembra porque también pueden ser una fuente de diseminación de enfermedades reproductivas”.
 
Mencionó algunas enfermedades como las producidas por el herpes virus bovino Tipo 1 (Rinotraqueitis Infecciosa Bovina IBR), el virus de la Diarrea Viral Bovina (DVB), la Leucosis Viral Bovina, entre otras (Stringfellow, 2000). (Lea: ¿Cuánto vale producir un embrión bovino?)
 
Dijo que “en los mamíferos, la zona pelúcida se constituye como una matriz extracelular o ʿcubierta externaʾ que rodea a los ovocitos pre y ovulatorios, y a los embriones jóvenes hasta la fase de blastocisto cuando inicia la eclosión, momento en el cual, se fracciona esta barrera, permitiendo que el embrión junto con sus membranas asociadas entren en contacto directo con el endometrio uterino, proceso que ocurre entre los ocho y los nueve días de edad (Apelo, 1989; Gordon, 1999; Jiménez, 2005)”.
 
“Además de estos puntos a tener en cuenta, debe verificarse también que a la hembra donante se le brinde un periodo de descanso post-parto mínimo de 60 días, para garantizar una efectiva involución uterina, acompañada por una buena ciclicidad reproductiva (Gonzáles, 2001)”, puntualizó Duica Amaya.