El semen de equinos o bovinos se puede recuperar tras su muerte

Por: 
CONtexto ganadero
30 de Julio 2015
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Recolección semen equino y bovino
Una de las claves para realizar estos procedimientos es la higiene. Foto: CONtexto ganadero.
Expertos aseguraron que hay metodologías para recuperar el semen de un caballo o un toro posterior a su muerte. Para esta práctica se recomienda tener como aliado a un médico veterinario.
 
Hay varios métodos para preservar el material genético, tanto en equinos como bovinos. Ejemplos de esto son la vagina artificial, la electroeyaculación, un condón, el colector cervical o la recuperación de los espermatozoides del epidídimo. Sin embargo, cuando un caballo o un vacuno muere, se reducen las posibilidades para guardar el semen de los ejemplares.
 
Por lo anterior, CONtexto ganadero consultó con varios especialistas que hablaron sobre varios aspectos que los productores deben tener en cuenta, como el tiempo y la metodología para extraer el material genético. (Lea: 5 mitos sobre los desparasitantes equinos)
 
Según Sebastián Reyes, médico veterinario especializado en el sector equino, la recuperación del material genético de un caballo puede realizarse a través del epidídimo, mediante varios métodos, como la flotación o el lavado retrógrado de la cola a presión.
 
"En el primer caso se pone el epidídimo en rodajas (parte ubicada en los testítculos del macho) en medio de un diluyente y para el segundo procedimiento, una jeringa conectada al conducto deferente. Una de las ventajas con esta práctica es que se obtiene un mayor número de espermatozoides, sin presentar contaminación con otras células”, afirmó Reyes.
 
De acuerdo con el experto, la duración del material genético, una vez ha muerto el caballo, es de 24 horas y puede ser usado mediante la inseminación artificial, bien sea con semen fresco o congelado.
 
Se ha demostrado que con este método los espermatozoides tienen una motilidad progresiva, similar a la obtenida por los espermatozoides artificiales. Aunque hay que decir que la fecundidad disminuye, si se compara el material genético obtenido de un animal que acaba de morir, con uno que ha generado un esperma eyaculado”, puntualizó el médico veterinario. (Lea: Conozca cómo entrenar a su caballo, sin violencia)
 
Así funciona para el sector bovino
 
Este diario buscó la opinión de Claudia Jiménez, médica veterinaria y profesora en el Área de Reproducción Animal de la Universidad Nacional, quien hizo énfasis en la importancia de realizar este procedimiento en corto tiempo tras la muerte del semoviente.
 
Entre más rápido se recoja la muestra, una vez ha muerto el animal, mejor. Aunque se ha reportado que la recolección se podría hacer durante las siguientes 12 horas. El procedimiento es muy fácil, se recogen los testículos, se colecta el epidídimo y luego se hace un lavado para obtener los espermatozoides. Una vez estos estén afuera, se procesan como cualquier otra muestra de semen con la adición de un diluyente, para después poderlo congelar o inseminar a una vaca, según sea el propósito”, aseguró la médica veterinaria. (Lea: 7 razones por las que vale la pena invertir en semen bovino)
 
Jiménez comentó que lo ideal es que un médico veterinario realice el procedimiento, pero si el ganadero se encuentra en su finca solo, la acción a seguir es una castración. “Lo primero es tener una buena higiene, después, lo que la persona tiene que hacer es cortar los testículos y guardarlos en una bolsa que esté muy limpia y enviarlos a un laboratorio”.
 
Agregó que “si los va a llevar al laboratorio, pueden estar a temperatura ambiente, pero si se va a demorar, lo mejor es ponerlos en una nevera de icopor. Pero una vez el toro muere, hay que estar en contacto con la persona que va a realizar la colecta y tener coordinado el almacenamiento de este órgano. Entre menos tiempo pase, la calidad del semen se conservará más. Ahora, si el animal sufrió una enfermedad crónica, se debe descartar el material genético”. (Lea: Multiplicación de las vacas, entre los beneficios de la aspiración folicular)
 
Recuerde, si usted como productor tiene un animal con una genética avaluada en el mercado, lo ideal es que preserve pajillas, previo a la muerte del equino o bovino.