En Argentina lanzan tecnología para mejorar la preñez ganadera

Por: 
CONtexto ganadero
06 de Julio 2022
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Preñez vaca
Con el fin de mejorar la reproducción bovina, un laboratorio en Argentina sacó un producto que contribuye a mejorar la preñez de las vacas. Foto: defrentealcampo.com.ar

La reproducción bovina es uno de los procesos más desafiantes de la producción ganadera ya que además de estar condicionada por factores nutricionales, sanitarios y ambientales, el resultado en algunos casos depende de la monta natural.

 

Acortar el tiempo improductivo de las vacas, llamado anestro, es decir, ausencia de ovulación, requiere de un disparador hormonal y por eso Agropharma, un laboratorio con más de 100 años de trayectoria, desarrolló una tecnología revolucionaria para la ganadería argentina donde el 85 % de los vientres son servidos por toros y se obtienen bajos indicadores de preñez.

 

“La idea de nuestro desarrollo es activar ese proceso para ganar tiempo, accionando un ‘interruptor’ que le avisa a la vaca que está lista para quedar preñada”, señaló el biotecnólogo Juan Colman, líder de proyecto. 

 

Así, surgió el nuevo producto que contiene una molécula natural o sea, que la hembra ya produce, pero que se da de manera externa, para que ese mecanismo sea prendido. Se denomina BullSynch N, un juego de palabras que significa sincronización para el toro”, planteó Colman, refiriéndose al fármaco aprobado por Senasa y lanzado recientemente al mercado nacional. (Lea: Qué altera la reproducción bovina)

 

Más allá de acortar los tiempos improductivos, esta tecnología fue creada también para ordenar el celo. “En concreto, activa el sistema reproductivo de la vaca y sincroniza su ovulación para que, cuando los toros trabajen, las preñen lo antes posible y a todas juntas. O sea que organiza la ventana de fertilidad para el servicio, agrupa las preñeces y por lo tanto las pariciones, facilitando el trabajo de campo”, indicó.

 

En una nota del portal valorcarne.com.ar, el profesional colocó un ejemplo. “Si a fines de marzo, le pregunto a un productor con buena genética y buenos pastos: ¿cómo anduvo el tacto este año? Es posible que me responda: ‘¡Muy bien, tengo el servicio estacionado en tres meses y anduvimos en el 90% de preñez!’. Ahora, si voy más allá e indago: ¿cómo se repartieron las pariciones?, él aduce: ‘Tuvimos un 30% el primer mes, 30% el segundo y 30% el tercero, o sea, el toro trabajó bien”, expresó. Sin embargo, a la hora de la venta él tendrá algunos terneros grandes, de 200 kg, que han estado más días comiendo y ganando peso, otros intermedios, de 180 kg, y algunos más livianos, de 150 kg. “Y esto repercute directamente en su economía”, reiteró.

 

Entonces, sugirió: “si el productor activa el sistema hormonal de las vacas, siempre y cuando les dé de comer, y haga una buena sanidad es muy probable que tenga destetes excelentes a la hora de la venta: del 30 % de terneros cabeza de parición pasaría a un 40/60 % y en consecuencia obtendría más kilos con las mismas vacas”.

 

Añadió que “nuestro país (Argentina) tiene una tasa de preñez relativamente baja para lo que son nuestros suelos y climas, y eso se proyecta en un porcentaje de destete inferior, con menos kilos. Entonces, desde el laboratorio, donde llevamos años trabajando en salud y productividad animal, decidimos poner el foco en lograr un ternero por vaca y por año”. (Lea: Lo que usted debe saber sobre el anestro lactacional)

 

El especialista recordó que el porcentaje de preñez en la Argentina es de apenas el 65 %, o sea que el 35 % de las vacas son improductivas. “Es un número demasiado alto y si podemos influir sobre esta porción, estamos haciendo algo muy importante por nuestra ganadería y una materia gris que se puede exportar, porque no somos el único país en esta situación. Brasil, por ejemplo, está aún en el 50-53 % de preñez, unos 12 puntos por debajo de nosotros, con un volumen de vacas 4-5 veces más grande”, agregó, aludiendo al potencial de esta tecnología.

 

El gran escollo es que resulta muy difícil obtener un ternero por vaca dentro de un año calendario, ya que el período de gestación es de 9 meses, o sea, unos 280 días, y quedan sólo 85 días para volver a preñarla, con el agravante de que esto no sucede rápidamente. “Hay factores relacionados al puerperio, a un sistema de gestación que quedó dislocado y que debe recuperarse para que la vaca pueda alojar otro ternero. El tamaño del útero creció diez veces, tiene que haber una involución y eso se traduce en días de demora. Recién entonces se inicia un proceso de activación hormonal que culmina en el celo”, explicó.

 

A medida que el útero se empieza a acomodar, el ovario hace una pequeña ovulación, producida por una hormona, que es estéril pero que activa toda la maquinaria ya que las próximas serán eficientes.

 

“Las hormonas son mensajeras y si no disparan señales, es imposible que la vaca quede preñada en esos 15-20-30 días que tarda ese proceso, según su raza y estado nutricional y sanitario. Entonces, el desafío de nuestro proyecto era reducir esos tiempos improductivos, mediante un desarrollo apropiado para la ganadería masiva o sea para la monta natural”, afirmó.

 

Otra dificultad es que no todas las vacas se recuperan al mismo tiempo después del parto y cuanto más tardan, más tiempo pasará hasta ser servidas por el toro y quedar preñadas. “Estos retrasos, se traducen en lotes de terneros destetados heterogéneos, con algunos más grandes, que son hijos de las vacas que salieron antes del período improductivo, otros intermedios y algunos más chicos, gestados por las vacas que demoraron más”, explicó el investigador, refiriéndose a los grupos conocidos como cabeza, cuerpo y cola de parición. “Y esto es clave en el negocio del productor porque vende kilos de carne”, advirtió.