Forrajes son clave para incrementar la productividad del ganado

Por: 
CONtexto ganadero
13 de Noviembre 2020
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El forraje de buena calidad y en una cantidad adecuada, contribuye a una mejora en la productividad del hato. Foto: Peruláctea

Una de las principales limitantes que poseen los sistemas ganaderos de cría es la alimentación, debido a que el campo natural es la principal fuente de forraje y suele ser escaso.

 

Por esto, investigadores del INTA Paraná Entre Ríos (Argentina) recomiendan ajustar la disponibilidad de forraje a los requerimientos nutricionales del hato, una práctica que tendrá beneficios para el animal y para el campo natural.

 

Según el INTA los sistemas productivos que tienen como objetivo el logro de alta producción animal basada en una elevada cosecha de pasto deben cubrir cuatro requisitos fundamentales:

 

1- fijarse como prioridad el uso del pasto en la alimentación del rodeo durante todo el año;

2- organizar el sistema para aprovechar de manera eficiente el momento de mayor oferta de forraje;

3- conocer y aplicar pautas de manejo que permitan optimizar la producción, la calidad y la persistencia de la pastura; y,

4- establecer un sistema de monitoreo y de toma de decisiones de frecuencia preferentemente semanal, para implementar las pautas de manejo establecidas. (Lea: La planeación es esencial para usar correctamente los forrajes)

 

La producción animal en condiciones de pastoreo directo tiene dos componentes o producciones: la producción de forraje (i.e. producción primaria) y la producción animal (i.e. producción secundaria). Ambas producciones comparten o necesitan el mismo insumo o recurso básico: las hojas de mayor capacidad fotosintética que a su vez son las de mayor calidad nutritiva.

 

Para optimizar estas dos producciones debemos cumplir con dos principios claves de la utilización eficiente de pasturas, mantener durante todo el año, en toda el área bajo pastoreo, un valor promedio de biomasa o stock de pasto (kg MS/ha) y, consumir diariamente una cantidad de forraje por hectárea similar a la tasa de crecimiento diaria por hectárea.

 

Los sistemas que diariamente consumen más pasto del que crece por día reducen el valor de stock establecido, afectan los rebrotes subsiguientes, deprimen la productividad de la pastura en el corto plazo e incluso afectan su perennidad por sobrepastoreo y aquellos sistemas que diariamente consumen menos pasto del que crece, aumentan el valor promedio de stock y son ineficientes desde el punto de vista productivo porque una gran parte del forraje producido toma la vía de la senescencia o muerte en lugar de tomar la vía del consumo animal.

 

“En general, los sistemas ganaderos de cría presentan una carga animal muy superior a la que es posible sostener con el pasto que produce el campo natural”, señaló Lucrecia Lezana, especialista del departamento Producción del INTA Paraná, en un artículo publicado en el portal ellitoral.com (Lea: Forraje, el futuro de la ganadería)

 

Por eso, dijo, “recomendamos hacer una evaluación integral para ajustar la disponibilidad forrajera, debido a que hacerlo tendrá beneficios para el animal y para el campo natural”.

 

Para ello sugirió la asignación forrajera (AF), entendida como la cantidad de forraje disponible por unidad de peso vivo animal ya que es un indicador más completo que la carga, porque integra la oferta forrajera y la demanda animal.

 

“Si la AF es muy baja (inferior a 2 kilos de materia seca por kilo de peso vivo) durante la mayor parte del año, la vaca de cría no cubre sus requerimientos y se afecta su estado nutricional”, indicó Lezana quien explicó que los indicadores reproductivos (como tasa de preñez, tasa de destete, peso al destete y edad al primer servicio), los resultados productivos (producción de carne) y el ingreso económico del sistema serán bajos.

 

También es importante prestar especial atención al recurso forrajero. “La elevada presión de pastoreo sobre el campo natural afecta la condición del pastizal, aumenta la proporción de suelo desnudo, ocurren procesos de erosión de suelo, se pierden especies de buen valor forrajero (por sobrepastoreo) y ese campo natural sobrepastoreado será mucho más vulnerable a eventos climáticos extremos como una sequía. Es decir, su capacidad de recuperación, su resiliencia, se deprime”, indicó.

 

Por eso, ajustar la asignación forrajera sirve para administrar el pasto y para preservar o mejorar la condición corporal de las diferentes categorías, mientras se evita el sobrepastoreo. (Lea: Cuatro factores determinantes en la producción forrajera)

 

Para ajustar la asignación de forraje es fundamental responder cuánto pasto hay en el lote. “Esa respuesta puede ser difícil de lograr, especialmente en ambientes heterogéneos con diferente tipo de pastizal y accesibilidad que reducen la superficie aprovechable por el ganado”, señaló la experta y aseguró que “es fundamental estimar qué superficie del lote es accesible para el ganado”.

 

Para esto, la primera recomendación es evaluar si se tiene un bosque cerrado por arbustos o con alta densidad de renovables, debido a que tal vez no todo el lote sea aprovechable y de allí surgirá el primer dato: la superficie disponible.

 

En cuanto a la cantidad de forraje por unidad de superficie, Lezana recomendó utilizar una regla, un marco de 50 cm x 50 cm, una libreta y un lápiz. “Recorrer el lote, tirar el marco al azar, medir y anotar la altura del pasto, cada vez. Es importante, registrar una altura promedio de pasto en el marco y, cuando los pastos estén florecidos, tomar en cuenta sólo la altura de hojas, que es lo que los animales consumen”, señaló.

 

Luego de recorrer el lote y tener un número considerable de mediciones de altura, se podrá calcular el promedio y multiplicarlo por 70. El resultado será la disponibilidad forrajera: los kilogramos de materia seca por hectárea que, si se multiplican por la superficie accesible del lote, se tendrán los kilogramos de materia seca. “Esa es la cantidad de pasto a administrar a través de la carga ganadera. Dividiendo el forraje disponible por los kilogramos de peso vivo animal, obtendré la AF”, afirmó Lezana. (Lea: 5 principios de aprovechamiento de los forrajes)

 

En sistemas de pastoreo rotativo, se evalúa la disponibilidad antes del ingreso de los animales. “Esto nos permite calcular el número de animales y el tiempo de permanencia en el lote”, explicó.