Ganado bebiendo agua
Foto: suministrosserma.com

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Importancia de monitorear el consumo de agua en el hato

Por - 03 de Enero 2023

El agua es fundamental para obtener un buen rendimiento lechero, eficiencia productiva y alta rentabilidad, especialmente en las regiones cálidas. Sin embargo, a pesar de que es un ingrediente relativamente barato, el tema aún no se aborda adecuadamente.


El agua es fundamental para obtener un buen rendimiento lechero, eficiencia productiva y alta rentabilidad, especialmente en las regiones cálidas. Sin embargo, a pesar de que es un ingrediente relativamente barato, el tema aún no se aborda adecuadamente.

Así lo afirma Israel Flamenbaum, PhD de la empresa israelí Cow Cooling Solutions Ltd., en una nota de infortamboandina.co, donde señala que en la mayoría de las fincas, el consumo de materia seca por vaca se monitorea diariamente en grupos o individualmente, pero pocos monitorean el consumo de agua de las vacas de la misma manera. “No hay duda de que dicho monitoreo puede ayudar a detectar fallas en las prácticas de manejo y tomar medidas prácticas para garantizar que el consumo de agua no limite la comodidad y la salud de las vacas, y que no perjudique la producción y la fertilidad”.

En condiciones de confort térmico, alrededor del 70 % del agua consumida es agua de bebida y el resto se consume a través de la alimentación. Pero en climas cálidos, donde existe estrés por calor, la proporción de agua potable aumenta con respecto a su consumo normal, un hecho que debe tenerse en cuenta, al planificar el suministro de agua.

El estrés por calor afecta el rendimiento debido al deterioro del consumo de alimentos. Pero también la eficiencia alimenticia se ve afectada, como consecuencia del desvío de parte de la energía consumida por el animal para activar los mecanismos de alivio de calor, “a expensas” de la producción de leche. 

Cuando se exponen a condiciones de estrés por calor, hay un aumento del 30 % o más en el consumo de agua debido al hecho de que los mecanismos de alivio del calor incluyen, entre otras cosas, una mayor evaporación de la superficie del cuerpo a través de la piel, el sistema respiratorio a través del jadeo y de la orina. (Lea: Esta es la cantidad de agua que requiere tomar su ganado al día)

El agua tiene una “capacidad calorífica” extremadamente alta, lo que la convierte en un medio ideal para el enfriamiento interno y externo de las vacas. El acceso suficiente al agua y su calidad influirán en la capacidad de las vacas para disipar el calor y mantener funciones biológicas importantes. Para mantener su “equilibrio hídrico”, la vaca reducirá la concentración de agua en las heces en un 25 %, reducirá el volumen de orina y, en consecuencia, utilizará una parte significativa del agua adicional consumida para aumentar en un 60 %, la pérdida de agua en la evaporación de la piel y el sistema respiratorio.

Las vacas de alto rendimiento –arriba de 40 kilos diarios–, consumen 115 litros de agua por día en condiciones de clima templado, pero pueden llegar a los 150 litros o más en condiciones cálidas, al tiempo que aumentan la frecuencia y la duración de esta ingesta a lo largo del día.

La recomendación que existe hoy es proporcionar “espacio de bebedero” de diez centímetros por vaca. En una encuesta realizada en EE.UU. y México, incluidos aquellas fincas ubicadas en regiones cálidas, se encontró que, en su mayoría, el “espacio de bebedero” por vaca era menor que el recomendado. En rodeos grandes y en condiciones de producción intensiva, a menudo se observan comportamientos agresivos de las dominantes, incluso alrededor de los bebederos. En estas condiciones, las vacas “inferiores” y jóvenes pueden verse perjudicadas, de tal forma que su consumo será inferior al necesario.

La estadía prolongada en sitios donde no hay acceso a agua potable, como el patio de espera y sala de ordeño, los galpones de tratamiento e inseminación y los pasillos, así como largos tiempos de “bloqueo” atrapadas en la línea de alimentación, pueden empeorar el problema. Para prevenir tales situaciones, se recomienda instalarlos también en el patio de espera, patios de tratamiento y en los pasillos a la sala de ordeño y que este espacio de bebederos, sea adicional a los 10 cm que se recomiendan. Como regla general, dicho espacio no debe ser inferior a 15 cm por vaca.

Los estudios demostraron que las vacas pasan solo de 20 a 30 minutos al día bebiendo agua, y la mayor parte de la misma se consume después del ordeño y la hora de comer. Es bien sabido que las vacas “dominantes” prefieren beber inmediatamente al salir de la sala de ordeño, en los bebederos que se encuentran en los pasillos. La instalación de bebederos en esta área reducirá la presión sobre los que están dentro de las naves y permitirá un fácil acceso a ellos también para las vacas “inferiores”. Un espacio más grande en los bebederos puede ayudar a aliviar el cuello de botella en el acceso al agua en los horarios preferidos para beber y especialmente en condiciones de estrés por calor, donde, como se mencionó, la demanda de agua es mayor. (Lea: Agua: ‘si usted no se atreve a tomarla, no la de a las terneras’)

Para lograr el máximo consumo en estas condiciones, además del espacio del bebedero, se debe tener en cuenta la profundidad del mismo y su tasa de llenado, de tal forma que el volumen durante las horas pico de consumo no disminuya. Se deben instalar marcos de metal para evitar que las vacas entren al bebedero o secreten en él, y estos deben instalarse de manera que no limiten el acceso de las vacas al agua potable.

Para monitorear de manera continua y sistemática el consumo de las vacas, se recomienda instalar medidores de agua. Es recomendable instalar estos dispositivos en la tubería que abastece el agua a cada grupo de vacas. Si esto no es posible, es recomendable, al menos, instalar un medidor de agua en la tubería principal que abastece el agua a toda la finca. Suponiendo que la cantidad de agua utilizada para el enfriamiento y el ordeño sea fija y conocida, será posible asociar cualquier cambio en la cantidad consumida total a la cantidad de agua diaria que beben las vacas.

Como la calidad del agua tiene efecto en su nivel de consumo por las vacas, se recomienda realizar análisis periódicos del agua del campo. Un nivel alto por encima de 3.000 ppm de sólidos disueltos totales (TDS) en el agua puede afectar sobre el rendimiento de las vacas.

Se debe evitar el desarrollo de algas en el agua de depósitos o estanques manteniéndolas a la sombra y limpiándolas con frecuencia. Diferentes tipos de algas dañan el sabor del agua y pueden reducir su consumo. La limpieza frecuente de los bebederos asegurará el máximo consumo, un hecho que, por supuesto, es más importante en regiones calientes.

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