La selección genética ya no debe apuntar a los animales de mayor rendimiento

Por: 
CONtexto ganadero
19 de Marzo 2021
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De acuerdo con la ganadera y experta de Canadá, los productores se han dado cuenta que no hay que buscar el máximo rendimiento de los animales, pues eventualmente podrían presentar problemas si no están adaptados al ambiente. Foto: Fedegán-FNG

De acuerdo con la productora Sandy Russell, miembro de la Red Canadiense de Mejoramiento de Carne de Res, a la hora de hacer mejoramiento genético en bovinos, ya no se busca las mejores características para un máximo rendimiento, sino un balance entre optimización y productividad.

 

La ganadera de Canadá comenzó su artículo con una premisa que aplica también para el caso colombiano: “Cada vez es más difícil ganar dinero en el negocio del ganado”, agregando que “los gastos superan los ingresos, lo que genera un potencial de ganancias limitado”.

 

Como informó la autora, si bien la ganadería está impregnada de tradición, también se han experimentado notables avances en las prácticas de producción y manejo por el surgimiento de tecnologías en campo que buscan elevar el rendimiento.

 

Algunas se han adaptado más fácilmente por sus impactos directos e inmediatos, mientras que otras se han demorado por el escepticismo manifestado por un amplio grupo. (Lea: Mejoramiento genético debe tener en cuenta el cambio climático)

 

Los productores de ganado de carne continuamente deben tomar decisiones de selección genética en sus programas de cría. Según Russell, algunos encuentran estas decisiones desafiantes, mientras que otros pueden considerarlas fáciles, pero todos saben las implicaciones que las malas decisiones de selección genética pueden tener en su negocio.

 

Los criadores de animales saben que las propiedades físicas observables de un animal (fenotipo) están determinadas por su potencial genético (genotipo) y cómo se maneja ese animal (ambiente). O como dicen los genetistas: fenotipo es igual a genotipo más ambiente.

 

Si bien la genética que elijan es importante, el manejo influye en gran medida en la optimización de esas decisiones genéticas, que más adelante pueden monetizarse o traducirse en ganancias. (Lea: En 2020 se cumplen 30 años de la modificación genética en bovinos)

 

Para las razas bovinas, se capturan datos individuales sobre características económicamente importantes y realizan evaluaciones genéticas para estimar el potencial de reproducción genética de los animales, que luego se informan en las Diferencias Esperadas de Progenie (DEP).

 

A medida que se capturan datos sobre el animal y su descendencia, aumenta la precisión de las DEP, al predecir cómo se manifestarán esos rasgos. De este modo, las evaluaciones genéticas han evolucionado para determinar los rasgos que son económicamente importantes para la industria.

 

Sin embargo, como anotó la ganadera, “los días de impulsar el máximo rendimiento son cosa del pasado” y ahora se busca “la optimización y el equilibrio” en la selección genética. (Lea: Mejoramiento genético y reproducción, dos aspectos que van de la mano)

 

Recordó que la mayoría de las razas de carne reportan DEP en características muy similares (peso al nacer, facilidad de parto, peso al destete, peso al año, etc.). Sin embargo, dado que se desarrollaron para comparar animales dentro de la raza, no son necesariamente equiparables en todas las razas.

 

A medida que la tecnología genómica ha avanzado para interpretar los genotipos del ADN dentro del ganado vacuno, la precisión de las evaluaciones genéticas ha mejorado, particularmente en animales jóvenes con datos limitados o nulos disponibles sobre la descendencia.

 

Las herramientas de selección genética disponibles para los ganaderos en la actualidad en su conjunto ayudan a tomar mejores decisiones de reproducción. Ninguna es una solución milagrosa ni debe usarse aisladamente, como indicó Russell.

 

“Si se usan de manera correcta y colectiva, acercarán al ganadero a los objetivos de su empresa y lo ayudarán a generar ganancias en el rancho”, por lo cual exhortó a los productores a sentirse “cómodos” con el cambio constante, pues la mejora continua impulsa el éxito.

 

A la hora de implementar un programa de selección genética, argumentó que la genética que el ganadero elija es la base necesaria para lograr estos objetivos combinados con una gestión óptima, por lo cual propuso los siguientes planteamientos o consejos:

 

  1. Defina los objetivos dentro de la explotación que aumentarán el potencial de ganancias y el impacto que las decisiones de reproducción tienen en esos objetivos (mejora de la fertilidad, aumento de la tasa de destete o del peso al destete, etc.).
  2. Comprenda las herramientas disponibles y cómo interpretarlas y utilizarlas con precisión en su operación.
  3. Mida los rasgos importantes que te ayudarán a alcanzar las metas dentro de su hato. Compárelos a lo largo del tiempo (punto de referencia) para asegurarse de que los avances se realicen en la dirección deseada.

 

La pregunta que todo ganadero debe responder es: ¿Está utilizando la genética más adecuada dentro de su negocio para generar mayores ganancias? La implementación, aplicación y el progreso continuo de herramientas innovadoras de mejora genética pueden ayudarle a sus objetivos de producción y ganancias, ya sea a nivel empresarial individual o en toda la industria.