Premio Nacional de la Ganadería 2013, un reconocimiento a la excelencia

Por: 
Diego Castrillón Franco
01 de Octubre 2013
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Premio Nacional de la Ganadería
Productores e investigadores recibieron este reconocimiento por su dedicado y consagrado trabajo en pro del sector. Foto: CONtexto Ganadero.
3 experiencias diversas, en 3 zonas del país recibieron el “Premio Nacional de la Ganadería José Raimundo Sojo Zambrano”, reconocimiento que fue entregado por Fedegán-FNG, a aquellos productores  e investigadores que se destacan por su excelencia en el sector ganadero en materia de crianza de animales, lechería especializada y empresas ganaderas sostenibles; además de resaltar los trabajos de investigación.
 
El 30 de septiembre no es una fecha cualquiera para los productores pecuarios del país, es el día en que se conmemora el ‘Día Nacional del Ganadero’, ocasión del año que es aprovechada por la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, para hacer entrega del ‘Premio Nacional de la Ganadería José Raimundo Sojo Zambrano’, a aquellas personas e investigadores que por su dedicado trabajo en pro del sector, son llamados a recibir esta distinción. (Lea: Sector agropecuario está decidido a reconvertirse)
 
Con la intención de que el reconocimiento no solo se quede en un trofeo, CONtexto Ganadero contactó a los 4 ganadores, quienes muy entusiasmados narraron las acciones que han ejecutado tanto al interior de sus empresas ganaderas, como en materia de investigación, las cuales permitieron que fueran los merecedores del premio.
 
Este premio es un reconocimiento al trabajo hecho por todos: Rolando Barahona
 
“Yo soy docente de la Universidad Nacional de Colombia - sede Medellín, nací en Honduras, pero mi formación académica fue en la Universidad Estatal de Kansas, en donde hice mi especialización en Zootecnia y la maestría en Nutrición de Rumiantes; para poder hacer el PhD en Agricultura, en la Universidad de Reading en Inglaterra”, así se presentó Rolando Barahona, líder del proyecto ganador de investigación en Ciencia y Tecnología en producción de carne y leche, entregado a un grupo de la Universidad Nacional, quienes demostraron que el uso de la Leucaena leucocefala en las dietas de los bovinos que están pastoreando en sistemas silvopastoriles, permite disminuir la emisión de gas metano producida por los animales. (Lea: Proyecto de ley de Trazabilidad Animal pasó a sanción presidencial)
 
El trabajo partió de reunir varios trabajos de estudiantes de maestría y doctorado de esta institución, los cuales se centraban en los aspectos nutricionales de los sistemas silvopastoriles, los beneficios que generan en los rumiantes y las diferencias que hay con aquellos animales que buscan su alimento en praderas normales y en buen estado.
 
“El equipo está conformado por Solange Sánchez, César Cuartas, Xiomara Gaviria, Isabel Molina y yo, quienes empezamos a revisar las tesis hechas por todos y mirar los resultados obtenidos en cada investigación, para construir un documento que es el que nos permite llevarnos este reconocimiento entregado por FEDEGÁN-FNG”, señaló el docente universitario. (Lea: Kikuyo, un forraje bondadoso para la ganadería en el país)
 
Las investigaciones con Leucaena leucocefala les valió a este grupo de investigación para llevarse el premio.
 
Los 5 investigadores encontraron que cuando hay presencia de Leucaena leucocefala en la dieta de los bovinos que están en sistemas silvopastoriles, los animales emiten menos gas metano, ya que se reduce en un 35%, que es un porcentaje muy alto comparado con otros países donde le están apuntando a que haya una disminución de al menos el 5%.
 
“Esta dieta tiene más proteína, mayor disponibilidad de energía, los animales tienen 1.5 más proteína que cuando están en un sistema convencional a base de gramíneas, tienen menos fibra; es decir, el animal come más,  es el que más gana peso, produce más y contamina mucho menos”, relató Barahona. (Lea: Informe especial: Colombia, uno de los países con insumos más costosos)
 
Con esta investigación, se comprueba una vez más que los sistemas silvopastoriles, son el futuro hacia donde debe apuntarle el sector, ya que además de ser amigable con el medio ambiente, es mucho más beneficioso para aquellos animales que se alimentan de los forrajes que producen esta clase de material alimenticio.
 
Hacienda El Silencio, un ejemplo en sostenibilidad
 
“Este es un trabajo que empezó hace 30 años con 5 vacas Holstein”, así empieza la historia de la Hacienda El Silencio, aseguró Claudia Durana, dueña de esta empresa, la cual fue reconocida por su trabajo sostenible con el medio ambiente, donde logró combinar tanto el quehacer ganadero, con actividades como el agroturismo y ecoturismo. (Lea: Informe: Enfermedades que afectan al ganado)
 
Según contó Durana, ha sido una labor de mucho tiempo, donde además de dedicarse a la ganadería, por la ubicación de la finca, la familia se ha interesado seriamente en la conservación del medio ambiente. “La mitad del predio tiene bosque de niebla a nivel andino donde hay gran prevalencia de robles, por los cuales estamos trabajando para conservar y reservar esta valiosa diversidad. Ya adelantamos el proceso de reforestación en los nacederos de agua, para cuidarlos; sembramos cercas vivas con árboles que unen los potreros, con eso cuidamos de la mejor manera tanto la finca como las áreas aledañas”, sostuvo Durana.
 
La hacienda El Silencio en la actualidad tiene 95 animales, 45 de ellos están dedicados a la actividad de ordeño, alcanzando una producción promedio de 800 litros diarios. El destete lo están logrando a los 4 meses, con un peso cercano a los 130 kilos; el primer servicio lo están logrando a los 18 meses, con hembras de 430 kilos y un trabajo de inseminación artificial que ha permitido mejorar los indicadores tanto al interior de la empresa, como comparados con los de la región. (Lea: Presentan eficaz tecnología para detectar el celo y la rumia)
 
De 45 cabezas se extraen cerca de 800 litros diarios de leche en El Silencio.
 
“El ganado lo hemos venido alimentando con pasturas mixtas, donde predomina el pasto Kikuyo, pero también hay carretón Rojo y Blanco, leguminosas, algo de pasto Azul, Raigrás y Lotus; de todo un poco como en una ensalada. Y recientemente empezamos un proyecto piloto de sistemas silvopastoriles en un área de no más de una hectárea, donde hay un banco forrajero de Tilo Sambucus peruviano, que es un forraje para el ganado y se lo estamos dando a las  novillas”, explicó Claudia Durana.
 
Son 5 personas las que trabajan en ‘El Silencio’, 3 auxiliares que están al cuidado de los animales y las pasturas y 2 mujeres quienes se encargan del área de turismo que ofrece la Hacienda, con lo cual combinan varias actividades, permitiendo sacar el mayor provecho posible a su predio, sin descuidar el compromiso que vienen cumpliendo con el medio ambiente. (Lea: INFORME:¿Ganadería en trópico alto o bajo? Decisión clave para el negocio)
 
La Carolina, un trabajo arduo y exitoso
 
“Si yo hubiera sabido que todo lo que había en la hacienda me servía, créame que no habría quitado todo lo que tenía”, así comenzó el relato de Mónica Martínez, dueña de la hacienda La Carolina, un predio de 190 hectáreas ubicado en el municipio de Cumaral, a 60 kilómetros de Villavicencio, capital del Meta.
 
La empresa se refundó hace 5 años, y aunque ya venía trabajando con ganado comercial Cebú, decidieron empezar a incluirle ganado Brangus, lo cual ha generado mucho éxito en materia de obtención de crías, ya que la reproducción ha sido más alta, las novillas reportaron un mejor crecimiento y de mejor calidad; razón que les permitió ser los ganadores del premio en esta categoría. (Lea: Informe especial: Colombia, un país en riesgo sanitario)
 
“En este momento sé que no vamos desorientados y ese es el camino que debíamos emprender. Salimos de los toros reproductores Brahman y empezamos a trabajar con machos que tuvieran registros, lo que nos permitió mejorar la ganadería de cría que ya teníamos. Logramos que los animales se aclimataran, lo que nos permitió tener un destete a los 8 meses con un peso de 210 kilos, además redujimos los días abiertos, resultados que me tienen muy satisfecha”, expresó Martínez.
 
Fortaleza en las crías, gracias a una excelente genética, es el trabajo que han venido haciendo en La Carolina.
 
Además de este trabajo, en La Carolina también vienen adelantado un proceso de mejoramiento genético, inseminando vacas Brahman con semen de toros Brangus argentinos y americanos, para que las reses que se obtengan de estos cruces tengan mejores registros productivos y  rendimientos más altos. “Aunque solo hemos venido logrando una efectividad que está cerca al 20% y aunque es muy baja, estamos trabajando para revisar donde están las fallas y mejorar el proceso que nos lleve a lograr una efectividad más alta a la hora de inseminar”, acotó la dueña, quien ya lleva 22 años dedicada a su empresa. (Lea: Informe especial: Conozca las 5 razas bovinas más representativas de Colombia)
 
Martínez cuenta con orgullo que todos los logros y los resultados que ha dado su hacienda, son fruto del esfuerzo y de la motivación de su hijo Francisco Andrade, quien siempre ha estado ahí para darle ánimo y ser ese motor fundamental para que cuando ella ya no esté, esperando que todo el trabajo que se ha hecho no se pierda, sino que pase de generación en generación.
 
“Es un proceso arduo y extenso, pero es muy atractivo, porque con el pasar del tiempo vemos los frutos“, remató Mónica Martínez. (Lea: Informe especial: retrospectiva del costo de un kilo de carne en peso vivo)
 
Hacienda La Florida JC, una historia que empezó en 1800
 
“El predio lo adquirió mi abuelo, Raimundo Naranjo a principios de 1800. Desde esa época ha venido pasando de generación en generación hasta este momento que es propiedad mía y de mis hermanos”, relató Álvaro Castaño, uno de los propietarios de la empresa ganadera y quien está al frente de todo lo que ocurre con ella.
 
Esta empresa, que obtuvo el galardón como el mejor en la categoría de lechería especializada, está ubicada en el municipio de Villamaría, Caldas, en donde se ordeñan 96 vacas Holstein, que son las encargadas de producir aproximadamente 25.5 litros diarios de leche cada una. Además el trabajo que realizan sus dueños les ha permitido tener convenios con instituciones educativas nacionales e internacionales, lo cual es muestra del excelente trabajo que se allí se realiza. (Lea: Ahora los partos de las vacas pueden programarse)
 
“Nosotros estamos muy comprometidos con el medio ambiente. Como la finca está cerca al río Chinchiná, nos hemos encargado de reforestar toda la zona con árboles y hemos ido implementando sistemas silvopastoriles, porque sabemos que es necesario que la ganadería sea amigable con el ambiente y genere la menor cantidad posible de perjuicios al ecosistema. Gracias a este trabajo, la Federación Nacional de Cafeteros, se fijó en nosotros y empezó a darnos árboles para que también los sembremos y sigamos mejorando la zona aledaña al cauce”, explicó Castaño.
 
96 cabezas de Holstein son las encargadas del gran rendimiento de La Florida JC.
 
El trabajo realizado por la familia Castaño ha sido tan valioso, que las universidades que están en el departamento se han fijado en ellos para que sus estudiantes conozcan la experiencia que ellos tienen en materia de lechería especializada. (Lea: INFORME: Razas criollas colombianas: eficacia reproductiva)
 
“Nosotros suscribimos 2 convenios, uno fue con la Universidad Caldas y otra con la Universidad de Manizales, pero gracias a esas alianzas, pudimos hacer una con la Cornell University, que es una institución que está ubicada en Ithaca – Nueva York – Estados Unidos de América. Ellos nos envían estudiantes para que hagan sus prácticas acá y conozcan que está haciendo el país en el tema de la ganadería bovina”, sostuvo Álvaro Castaño.
 
Para que el proceso de ordeño y reforestación sea exitoso, 7 personas trabajan en La Florida JC (JC en honor a Javier Castaño, padre de los 3 hermanos). 3 empleados se encargan del ordeño, hay una persona que realiza los reemplazos, está el mayordomo quien coordina todas las actividades y 2 más quienes se encargan de hacer el proceso sembrar árboles.
 
Llegar a la excelencia ganadera no es un proceso fácil. Los empresarios le han dedicado años de trabajo a su negocio para que este llegue al punto en el que se encuentran hoy, lo cual los llevó a ser merecedores del premio. Además es un claro mensaje para quienes apenas están empezando en esta actividad, que para ver los frutos, es vital no desfallecer ante las dificultades y los errores, por el contrario, es cuando más deben persistir para lograr el éxito en el arte pecuario.