Irrigación, el secreto para garantizar el progreso de la agricultura

Por: 
Luisa Gómez Rodríguez
12 de Agosto 2013
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Irrigación gota a gota
Los sistemas de riego ayudan a generar productos de calidad y a gastar el agua necesaria en la siembra. Foto: CONtexto ganadero.
Los productores agrícolas en Colombia pueden implementar distintos sistemas de irrigación para obtener productos de mayor calidad y contribuir con el ahorro del agua.
 
Los sistemas de irrigación, o de riego, son estructuras que ayudan al agricultor a cosechar productos en un área con la cantidad de agua necesaria. De igual forma, proporcionan varias ventajas, como garantizar el desarrollo de la producción agrícola en el campo, se controlan las plagas y se reduce la mano de obra.
 
En Colombia se conocen sistemas de irrigación por goteo, riego por caudal reducido, microaspersión, aspersión y nebulización. Estos se comenzaron a usar a mitad del siglo XX, pues ofrecían resultados satisfactorios en el medio ambiente y la economía de los productores. En la actualidad, en el país hay 900 mil hectáreas de agricultura irrigada, ubicadas en los departamentos de Magdalena, Cauca y Tolima. (Lea: Sistemas de riego, beneficio clave para el agro colombiano)
 
Según Héctor José Anzola Vásquez, coordinador de Investigación y Desarrollo de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, gracias a la ubicación con respecto a la línea ecuatorial, el país ha contado con altas precipitaciones de lluvia y suficientes horas de sol al día, lo que mejora la producción agrícola. 
 
César Vásquez Rodríguez, ingeniero agrícola y experto en sistemas de irrigación, explica que la industria del riego y el uso de tecnologías en la producción están cada vez más centradas en cómo con menor uso de energía y agua, se produce más cantidad de alimentos por área.
 
“Los sistemas de riego de precisión están muy avanzados y existen varias alternativas para ser más eficientes y productivos, sin entrar en costos inmanejables. Lo irónico, es que en algunos predios no está actualizada la tecnología del riego, por lo cual se generan sobrecostos operativos en energía, mano de obra, y se pierde competitividad en los actuales mercados”, comenta Vásquez.
 
El experto en irrigación sostiene que con este tipo de sistemas se busca desarrollar todo el potencial genético del producto, de acuerdo con su evolución vegetativa. Esto se alcanza entregando la cantidad de agua necesaria a la planta para que crezca con todos sus componentes de calidad y así cuando se genere el alimento, pueda estar en un mercado competitivo. 
 
Tipos de sistemas de irrigación
 
Se pueden encontrar en cultivos de hortalizas, flores, frutales de clima cálido, e inclusive en predios ganaderos.
 
Por ejemplo, el riego por goteo, o gota a gota, es un sistema que busca aplicar la cantidad necesaria de agua por planta y también permite el uso óptimo de abonos o fertilizantes. Esta irrigación se filtra en las raíces del vegetal mediante tuberías y goteros. 
 
La irrigación por caudal reducido consiste en el establecimiento de un sistema de surcos en la tierra y se usa para obtener avances de productividad en el área a trabajar, con el mínimo uso de agua y con presiones muy bajas. (Lea: Informe anual 2012 – 2013 Asocaña)
 
 
El sistema de riego por microaspersión trabaja con gotas de tamaño fino por zonas, es decir, que moja las plantas en terrenos restringidos. Este método es apropiado para regiones donde el agua escasea, ya que su aplicación se hace en pequeñas dosis, pero de manera frecuente. De esta forma se consigue un mejor control de la aplicación del agua. 
 
El riego por aspersión es similar al anterior, solo que la gota en un poco más grande y cuenta con variaciones en su forma de aplicación como irrigación dirigida, subfoliar (debajo de las plantas), gota fina y gruesa. Las ventajas del sistema es el consumo menor de agua en comparación con el riego por caudal reducido. (Lea: Inversionistas de Israel interesados en distritos de riego para Tolima)
 
La irrigación por nebulización consiste en verter agua en forma de neblina y las presiones de operación son de 2 a 4 kilogramos por centímetro cuadrado. Es útil para el control de la temperatura y la humedad, la propagación de plantas, la producción de forrajes (pastos) en invernaderos y la fumigación.
 
Algunas recomendaciones
 
Según César Vásquez, si se regulan los aspersores se puede ahorrar agua, y como beneficio el cultivo aumentará su calidad. Además menciona que se deben tener en cuenta los materiales con los cuales están fabricadas las tuberías que se usan durante el riego, ya que se pueden registrar diferencia en el consumo de energía. Por ejemplo, si usted tiene tubería galvanizada, el costo del servicio se eleva, debido a la rugosidad de la superficie, mientras que con un tubo de PVC sucede lo contrario. 
 
 
 
“También se pueden utilizar aspersores de baja presión. Actualmente son dispositivos con nuevo diseño que utilizan menor energía para descargar la misma cantidad de agua, con esta alternativa hay menor presión, y por consiguiente un menor consumo del servicio”, asegura el experto en irrigación. (Lea: Gobierno construirá 600 distritos de riego en 3 años)
 
Es así como se recomienda usar variadores de velocidad para ahorrar energía y llevar un registro de la uniformidad de los equipos que se tiene en el predio. De esta manera se puede medir el consumo de energía por un kilo producido.
 
Cuando hacemos ajustes básicos en los sitemas de riego podemos tener ganancias y ahorrar energía”, puntualiza el ingeniero agrícola.