¿Por qué razón los bovinos consumen sal y de dónde la obtienen en Colombia?

Por: 
Pedro Fonseca
04 de Mayo 2020
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Para compensar las deficiencias minerales, el productor puede suplementar con sales mineralizadas aprovechando que el bovino disfruta del sabor salobre. Foto: TvAgro

Alejandro Uribe Peralta, MVZ de la Universidad Nacional y PhD en Nutrición de la Universidad de Wisconsin, detalló en uno de sus escritos la importancia tradicional de este suplemento en las ganaderías de Colombia.

 

La aportación extraordinaria de sal en la alimentación de los animales es esencial para el correcto crecimiento, desarrollo y reproducción del ganado que no obtiene los nutrientes de la alimentación natural.

 

Como lo expuso el médico veterinario, un animal consume sal por dos razones: porque requiere sal (cloruro de sodio) o requiere minerales. (Lea: Razones por las cuales el ganado podría disminuir el consumo de sal)

 

Uribe Peralta dio una explicación particular sobre la primera: “Posiblemente el origen marino de las especies es el responsable de esta particularidad pues las especies evolucionaron del mar a la zona terrestre”.

 

Así pasaron de “una zona muy rica en sal (el agua de mar)”, donde el problema era eliminar el exceso, a una región muy pobre de este compuesto, donde el problema más importante es “cómo conseguirla”.

 

Tal vez este origen de excesos iniciales es la razón del por qué no existe en el organismo un sitio en el cual la sal pueda acumularse aun cuando si existe un sistema endocrino para disminuir las pérdidas cuando la sal es escasa”, añadió.

 

Sin embargo, los expertos señalan que el cloruro de sodio no es suficiente para el ganado, por lo cual debe consumir las sales mineralizadas completas que aportan macro y microelementos vitales para la producción y reproducción.

 

Una fuente de minerales

 

En este sentido, Uribe Peralta indicó que el sabor salobre no solo es dado por el cloruro de sodio, sino también por la presencia de otros minerales. Así pues, el animal reconocería de manera innata que un alimento con este sabor podría suministrarle el elemento que requiere.

 

Un animal con deficiencias minerales diferentes a la sal consumirá más sal (cloruro de sodio) que uno que haya satisfecho sus requerimientos en otros minerales”, manifestó. (Lea: ¿De qué depende el uso de sal mineralizada a granel o en bloque?)

 

En nuestro país, hay mayor número de zonas deficitarias en sal que aquellas donde hay en exceso, que son los sitios donde las praderas se encuentran cercanas al mar, por lo cual los pastos se tornarían salobres.

 

Por el contrario, las regiones alejadas del mar o protegidas por las cordilleras reducen la influencia marina, por lo cual los ganados ubicados en estas zonas necesitarían de suplementación con sal.

 

Los orígenes de la sal en Colombia

 

Nuestro país es muy rico en sal gema (sal de mina) y en sal marina. La segunda se ha explotado tradicionalmente en las costas del mar Caribe, en Manaure y Bahía Honda en La Guajira, Pozo Colorado en Magdalena y Galerazamba en Bolívar.

 

El método para obtenerla es evaporando el agua de mar, para obtener la sal que será lavada, secada y luego molida. Así obtenida, la sal contiene 97 % de cloruro de sodio. Además, un litro de agua de mar contiene 5 mg de yodo, contra 2 mg del agua dulce.

 

La otra fuente de sal es la sal gema en las minas de Zipaquirá y Nemocón en Cundinamarca, Upín en el municipio de Restrepo (Meta), y La Salina en Casanare, por citar algunos ejemplos. (Lea: La importancia de la sal mineralizada en la dieta del ganado)

 

El Banco de la República, entre 1931 y 1970, y el Instituto de Fomento Industrial (IFI), entre 1970 y 2000, se convirtieron en los concesionarios del gobierno nacional para la explotación y administración de la sal.

 

En 2008, luego de tres intentos fallidos por entregarlos a privados, los yacimientos de Zipaquirá, Nemocón, Upín y Galerazamba fueron entregados a un grupo de empresarios en concesión por los siguientes 30 años.

 

Según Uribe, la sal extraída de la mina en Zipaquirá ha sido tradicionalmente utilizada para la preparación de la sal para consumo humano, pero también se ofrece una variedad de sales para consumo animal.

 

Esta sal puede traer como contaminante la “pizarra”, mineral de origen carbónico y de color negro de ninguna toxicidad para el animal que lo consume. (Lea: Sales mineralizadas proteinadas, opción para reses en trópico bajo y alto)

 

También se obtienen las piedras de sal, que se suministran a los semovientes y corresponden un proceso mecánico en la mina, y que algunas empresas utilizan para ofrecer a los animales en reemplazo de los bloques de sal.

 

El médico veterinario contó que algunos ganaderos preferían la sal de caldero (derivada de la sal de mina) sobre la de mar, pues consideraban que causaba abortos en las vacas. Sin embargo, enfatizó que “no existe ninguna razón para esta creencia”.

 

La avidez por la sal

 

El experto aseguró que los bovinos tienen tal avidez por consumir la sal que “fácilmente se acostumbran a desplazarse hasta el sitio en el cual la pueden conseguir” y este ha sido el sistema usado por los productores para controlar sus vacas.

 

Muchos ganaderos utilizan sal pero son muy pocos quienes utilizan la sal como vehículo de otros minerales”, advirtió el PhD de la Universidad de Wisconsin. (Lea: ¿Qué cantidad de sal mineral debemos suministrar a nuestros animales?)

 

Y agregó: “La tendencia a consumir sal y su esencialidad para los animales (humanos incluidos) es la base para incluir mezclados con la sal aquellos minerales que se presumen deficitarios y cuyo consumo forzoso es capaz de corregir las alteraciones producidas por la deficiencia del mineral”.

 

La baja disponibilidad de sal en la ración puede tornarse crítica para una vaca parida y en producción, que pierde minerales al producir leche, pero no los recupera, sufriendo una descompensación.

 

Otras formas de registrar disminución de elementos como sodio y cloro ocurren por pérdidas endógenas fecales o de orina, pérdidas por piel y saliva, mientras que el bovino demanda estos nutrientes a lo largo de su vida, desde la lactancia hasta la preñez.

 

“Si en extensas zonas del país no se encuentran ni yacimientos ni contaminación con sal existirán asimismo grandes praderas en las cuales los bovinos siempre serán deficientes en sal y llegada la oportunidad tenderán a un sobreconsumo de sal”, anotó Uribe.

 

Por lo tanto, así como hay que prestar atención a la deficiencia, también se debe evitar el exceso que pueda intoxicar al animal, aunque el sobreconsumo directo solo ocasiona algunos disturbios gastrointestinales que serán pasajeros.

 

No obstante, la alta solubilidad de la sal en el agua y su rápida absorción hacen que los sistemas de autorregulación del semoviente detecten su saturación y bloqueen el apetito por la sal. (Lea: importancia de la suplementación mineral)

 

Finalmente, el PhD sostiene la avidez por el sabor salado de un rumiante, un fenómeno innato, constituye el fundamento para formular sales mineralizadas, que el animal consume no por falta de minerales sino por satisface su apetito por lo salobre.

 

Con la sal entonces se podrán mezclar todos los elementos minerales que se consideren son necesarios para el animal y que no sean proveídos en cantidad adecuada por el pasto consumido por la vaca”, manifestó.