Equipo mide humedad ideal en suelos cultivables

Por: 
Agencia de Noticias UN
04 de Enero 2019
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La máquina pone entonces a girar el recipiente a una velocidad específica según el tipo de suelo, y aplica agua de manera homogénea. Foto: Agencia de Noticias UN.
Un equipo de laboratorio rotacional que determina las características de friabilidad en los suelos contribuirá a disminuir su degradación y a extender la vida útil de la maquinaria empleada en cultivos.
 
El equipo, que ya cuenta con patente de invención de la Superintendencia de Industria y Comercio, fue creado por el profesor Raúl Madriñán Molina y el diseñador industrial José Manuel Ramírez Ramírez, ambos de la Universidad Nacional sede Palmira. (Lea: Mantener los suelos vivos para aumentar materia orgánica)
 
Según afirma el profesor Madriñán, doctor en Física de Suelos, el equipo reporta el porcentaje de humedad que debe tener el suelo para las labores de arado y rastrillado a través de máquinas, o la entrada de ganado para pastoreo: “aunque muchos agricultores hacen esta evaluación con sus propias manos el proceso suele ser muy intuitivo y por ende genera saturación o déficit de agua”, subraya.
 
Para utilizar el equipo, el agricultor debe recoger una muestra de suelo, la deja secar, la pasa por un tamiz y la deposita en el recipiente de la máquina. Después debe indicar, a través de una aplicación que funciona con el sistema Windows, a cuál de las tres texturas existentes corresponde su muestra: arenosa, arcillosa o limosa. Enseguida se activa la cámara infrarroja del equipo antes de oprimir “start”, para que se registre la evolución de la muestra y al final se reporten los resultados. 
 
La máquina pone entonces a girar el recipiente a una velocidad específica según el tipo de suelo, y aplica agua de manera homogénea. En el proceso, la muestra se irá organizando lentamente en agregados que, al alcanzar el tamaño y la estabilidad ideales, indicarán el nivel óptimo de humedad requerido. (Lea: Presentan tecnología australiana para controlar la humedad del suelo)
 
A partir de tal valor de referencia y los estudios regulares de suelo, el agricultor puede saber en qué momento está listo el terreno para ser trabajado.
 
Operar el equipo es muy sencillo, debido a que el funcionamiento y las opciones que se proyectan en pantalla están concebidos para un manejo muy intuitivo, detalla el investigador.
 
Al respecto, el operador Abraham Salgado, testigo de la constante avería de los tractores por su uso en suelos muy húmedos o muy áridos, afirma que “la aplicación de este equipo sería excelente porque así reduciría costos”. (Lea: La lista de pastos tolerantes a los diferentes tipos de suelos)
 
Preservando la fertilidad
 
Édgar Álvaro Ávila Pedraza, doctor en Ciencias Agrarias de la U.N. sede Bogotá y profesor de la Universidad del Tolima, asegura que el uso de maquinaria en suelos muy húmedos o muy secos los compacta haciéndolos más duros y reduciendo su espacio poroso.
 
“Con la compactación, las raíces encuentran dificultad para penetrar en profundidad y empiezan a crecer de manera horizontal. Así, las plantas no logran arraigarse bien y son susceptibles a volcamientos por la fuerza del viento”, describe y menciona que esto ocurre, por ejemplo, en cultivos de banano.
 
Además, en suelos compactados el agua de riego o de lluvia infiltra muy lentamente y gran parte se desplaza como escorrentía por la superficie del terreno originando problemas de erosión, y con ellos la pérdida de fertilidad y capacidad productiva de las tierras. Otra consecuencia es la acumulación excesiva de agua en la capa productiva del suelo, lo cual puede conducir a problemas en la respiración de las raíces y al desarrollo de enfermedades en los cultivos. (Lea: Medidas de prevención para evitar exceso de humedad en cultivos)
 
Para el profesor Madriñán, la importancia de este invento reside en el aporte de valores de referencia que permitan reducir los impactos negativos que actualmente está provocando la producción agropecuaria a la calidad de los suelos en todo el mundo.
 
Ensayo y error
 
El equipo patentado se elaboró con carcasas de acrílico y policarbonato, materiales muy utilizados en construcción y que permiten llegar a buenos acabados y facilitan tanto la producción en serie como su limpieza.
 
El recipiente de las muestras está hecho de un material similar al teflón, para que el suelo no se pegue a sus paredes. Las dimensiones, de 36 cm de ancho y de profundidad por 54 cm de alto, están proyectadas para disponer el equipo en un mesón o en un laboratorio. (Lea: Subsolar, estrategia que evita la muerte de suelos en las ganaderías)
 
Para llegar al prototipo final se crearon cinco versiones previas que sirvieron como simuladores para verificar la facilidad de uso del equipo, la manera en que se ajustaba a las dimensiones físicas de los usuarios, y además para comprobar que las pruebas realizadas en suelos del mismo tipo arrojaran resultados similares.
 
Hasta el momento los inventores han realizado 40 pruebas en las que han ido comprobando la estandarización de indicadores como la demanda de agua y la cantidad y velocidad de giros de las muestras.
 
Al respecto, el diseñador Ramírez asegura que se trata de un equipo que no existe en el mercado, por lo que durante el proceso fue clave trabajar desde el diseño acoplando e integrando expertos de diferentes disciplinas como agronomía, física e ingeniería electrónica, para llegar a un producto funcional y práctico para los usuarios. (Lea: Lanzan con éxito primer satélite para medir humedad del suelo)
 
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que las prácticas equivocadas en el aporte de agua a los cultivos y en el drenaje han reducido casi en un 50 % la productividad de las tierras de riego en el mundo. Por eso esta innovación se convierte en una herramienta idónea para los agricultores del mundo.