Una revisión histórica del barbecho como práctica cultural

Por: 
CONtexto ganadero
13 de Junio 2022
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historia del barbecho como práctica cultural
La práctica del barbecho es común a distintas regiones del mundo y se remonta casi a los orígenes de la agricultura y la ganadería. Foto: agriculturers.com

La práctica del barbecho es común a distintas regiones del mundo y se remonta casi a los orígenes de la agricultura y la ganadería. De acuerdo a una revisión histórica, el barbecho en América fue practicado por los nativos antes de que llegaran los europeos pero también podría ser el resultado de mezclas de prácticas de indígenas y conquistadores.

 

Dos investigadores de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (UDCA) realizaron un trabajo para “describir la dinámica de barbecho desde su origen, así como su influencia en el uso y transformación del suelo desde el punto de vista ambiental en un contexto histórico”.

 

Los autores encontraron que se trata de una práctica cultura tradicional que “puede ser un modelo apropiado para el diseño de agroecosistemas”, porque favorece las condiciones ambientales y la sostenibilidad de ecosistemas estratégicos como los páramos.

 

 

¿Qué es el barbecho?

 

Etimológicamente la palabra “barbecho” proviene del latín vervactum (ver: veris primavera-verano y actum: participio del verbo agere), que significa "acto hecho para la primavera-verano". En inglés, el término es fallow, y en francés, jachère.

 

Otros sistemas similares son el openfield en Europa, que funcionó hasta el siglo XVIII, y las técnicas de rotación o de intercambio de trabajo en una porción del territorio ya sea manejada comunalmente o por sectores en América, con varios nombres según el idioma y la región.

 

En agricultura, el concepto de barbecho indica un periodo de descanso entre cultivos para reconstituir el suelo y prepararlo para una siembra, que no se considera como un momento pasivo sino una etapa de activo fortalecimiento para el éxito de la siguiente cosecha.

 

En consecuencia, difiere tanto del término “rotación de cultivos” como de las tierras baldías que están abandonadas y en las que no se pueden cultivar. Se trata más bien de tierras cultivables no cultivadas. (Lea: ¿Por qué se aconseja o se desaconseja realizar el barbecho?)

 

 

Evolución histórica de la práctica de barbecho

 

Citando a Campbell y Godoy (1986), los investigadores de la UDCA detallaron que estos autores destacan cuatro principios básicos del sistema de barbechos comunes en los Andes, la Europa medieval y varios otros lugares en India, Medio Oriente y África Occidental:

 

  • Parcelas dispersas no cercadas en campos comunales o apertura de parcelas privadas.
  • Pastoreo colectivo una vez recogida la cosecha.
  • Derecho de recolectar madera y leña en los descansos con regulación.
  • Supervisión del sistema por una asamblea de cultivadores.

 

Tanto en Europa medieval como en zona tropical andina, el barbecho mantuvo fértiles los suelos agrícolas durante años. En cambio, el período de descanso tuvo limitantes de las que dependía su duración. (Lea: ¿Cuáles son las opciones para hacer cobertura de suelos?)

 

Entre las técnicas surgidas en América, está la agricultura migratoria de comunidades indígenas, que consistía en talar, quemar y establecer cultivos por dos o tres años y luego dejar en “abandono” el predio por períodos de 15 y hasta 30 años antes de una nueva siembra.

 

Otro es la agricultura itinerante o “milpa” de Yucatán (México) que se hace en áreas de cultivos de maíz asociados a frijol, calabaza y hortalizas, en suelos usados de 1 a 3 años seguidos con continuos períodos de barbecho que pueden variar de 2 a 10 años o incluso más.

 

La importancia de este sistema radica en que proporciona productos agrícolas básicos para la alimentación de las familias y algunos excedentes que generalmente se utilizan para alimentación de animales domésticos. (Crónica: La historia del cuero en Colombia)

 

En este mismo país existen registros de que los huastecas –aunque con sistemas diferentes al de corte y quema– manejaban una combinación de campos cultivados, huertos familiares complejos y parcelas de bosque seguidos también de terrenos en períodos de barbecho.

 

Para el caso de Colombia, los autores señalan que los sistemas agrícolas tradicionales de ladera se basan en agricultura migratoria que implica la tala y quema de vegetación nativa, seguido por el cultivo continuo y el abandono después de 3 a 5 años a causa de las bajas cosechas.

 

Se dejan los suelos degradados en barbecho como parte de una práctica de manejo tradicional para la restauración de la fertilidad del suelo perdido durante la cosecha. (Lea: Secuestro de carbono en los suelos, buena elección para adaptarse al cambio climático)

 

Ahora bien, existe una alternativa al barbecho tradicional que consiste en mejorarlo con plantas que puedan reponer las reservas de nutrientes del suelo más rápido que las plantas en sucesión natural; estos son los llamados barbechos plantados o barbechos forestales.

 

Resultan en un manejo adecuado debido al bajo riesgo para el agricultor, un costo relativamente bajo y el potencial para generar productos adicionales que traen beneficio inmediato como frutos o leña, al tiempo que mejora la fertilidad del suelo.

 

Otros métodos son el sistema de corte/mantillo “frijol tapado” en Costa Rica o el “Quesungual” de Honduras, donde se dejan los campos cultivados y se podan periódicamente, para que los residuos vegetales sean aprovechados para la cobertura del suelo y como fuente de nutrientes.

 

Esto apunta a que el origen de la práctica de barbecho se remonta a su uso por los nativos del continente americano. Sin embargo, otras civilizaciones basadas en la recolección y en la agricultura no industrial hacían un manejo de los ecosistemas de forma ecológica.

 

En la Edad Media europea, en la que se producía principalmente para consumir, la novedad agrícola en esa época era dejar un tercio de los campos en barbecho, disponer de otro tercio para los cereales de invierno y el último dedicarlo a los cereales de primavera.

 

No obstante, los historiadores destacan la ocupación del suelo como una lucha por adueñarse del medio natural que trajo consigo transformaciones como el retroceso del bosque, la domesticación de los animales y la dominación del espacio, entre otras.

 

Los investigadores también encontraron que se hacían rotaciones de cultivo en zonas áridas de España, que incluían períodos donde una parte del terreno se dejaba en descanso junto a otros en los que se iniciaba la preparación de cultivo, como una forma de acumular agua en el suelo.

 

Aún no es claro el origen de la práctica de barbecho, pues se reconoce en América y en Europa. La llegada de los humanos a los Andes data por lo menos de 21 mil años, antes que la agricultura y ganadería fueran las formas dominantes de subsistencia.

 

Se sabe que los comienzos de la agricultura andina se sitúan hace aproximadamente 4000 años y que los únicos grandes camélidos domesticados del continente fueron las llamas y alpacas que sirvieron como animales de carga, y de los que también se aprovecha su carne y lana.

 

A juicio de los autores, se puede “deducir que el barbecho no es estrictamente andino, sino que probablemente tuvo influencias de nativos y conquistadores”. (Lea: Conozca y aplique estrategias para aprovechar el tiempo de mayores nutrientes de las pasturas)

 

De un lado, las relaciones entre agricultura y ganadería fueron complementarias, pues el ganado obtenía parte de su dieta alimentaria con el pastoreo de barbechos y el uso de desperdicios agrícolas, en tanto que fertilizaba la tierra y facilitaba el laboreo del suelo al eliminar malezas.

 

Por otro lado, el barbecho es una “introducción de un estilo europeo de administración de tierras conducidas con técnicas tradicionales que requerían grandes espacios físicos para su manejo”, en tanto que el ganado era usado en tierras en barbecho por su función fertilizadora.

 

El barbecho había sido una técnica utilizada con el objetivo de conseguir la máxima productividad en los campos de cultivo con los medios de producción disponibles sin preocuparse demasiado de los efectos que pudiera tener en la conservación del suelo.

 

Así, son los agricultores quienes deciden aplicar el barbecho teniendo en cuenta el área y la mano de obra, las lluvias y la fertilidad del suelo. En muchos casos abandonan el terreno, lo que fomenta la sucesión ecológica, y luego retornan a él después de cinco a veinte años.

 

En algunos casos se presentan reportes en los cuales campesinos manifiestan que se veían obligados a usar la rotación de cultivo y luego el período de descanso, ya que los predios no presentaban los mismos rendimientos por dos años seguidos.

 

Con el tiempo, una mayor disponibilidad de maquinaria agrícola y el uso de productos químicos indujo a una intensificación del aprovechamiento de los suelos cultivables, lo que ha impedido el abandono de la tierra o ha reducido el tiempo del barbecho.