¿Por qué está estancado el sacrificio formal de ganado bovino?

Por: 
Pedro Fonseca
19 de Julio 2018
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Una implementación más eficaz del decreto 1500, el contrabando y los cambios en el recaudo de la parafiscalidad son factores que han incidido en la reducción del degüello legal. Foto: Rurales EL PAIS - Pinterest - Opinion Caribe
En los últimos 4 años, el degüello legal de vacunos ha sufrido un retroceso en sus resultados, con cifras negativas que vienen declinando cada vez más, hasta que en 2017 cayó por debajo de lo obtenido 7 años atrás. Para este año, no hay indicios de que el panorama vaya a mejorar.  
 
Óscar Cubillos, economista y jefe de la oficina de Planeación de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, evidenció su preocupación debido a que el sacrificio formal vienn cayendo desde 2013 a pesar de que el consumo se ha mantenido.
 
Hace 10 años, del 100 % del consumo de carne, un 75 % venía de sacrificio formal de frigoríficos y mataderos, y un 25 % tenía procedencia clandestina. No es que la gente haya dejado de consumir carne, sino que a los estratos bajos y medios los están abasteciendo con sacrificio informal”, apuntó.
 
Según el experto, el consumo de carne per cápita se mantenido estable, sobre los 18,4 kg. Esto quiere decir que la proteína se sigue surtiendo, pero como lo evidencian las cifras, el sacrificio clandestino le ha quitado espacio al legal.
 
Un repaso a las cifras
 
Este sector tuvo un crecimiento continuo entre 2010 y los siguientes 3 años, como lo evidencian las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, que dan cuenta del buen momento de la producción formal de carne vacuna.
 
Aquel primer año terminó con más 3 millones 623 mil cabezas faneadas. En 2011, este resultado creció 7.6 % y superó las 3 millones 900 mil. En 2012, nuevamente superó el resultado anterior con un alza de 5.7 %, totalizando las 4 millones 124 mil 658 cabezas.
 
El 2013 tuvo uno de los peores porcentajes de crecimiento (apenas 0.2%), pero con la cifra récord de 4 millones 134 mil 519 canales, que hasta el momento no ha sido superada. (Lea: En 2017, el sacrificio legal de bovinos tuvo su peor registro en 8 años)
 
A partir de aquí comenzó un declive moderado, cayendo 3.7 % en 2014 (3 millones 982 mil 511 cabezas). El año siguiente tuvo un comportamiento similar, al finalizar con 3 millones 986 mil 680, una variación de 0.1 % que no evidencia mayores cambios.
 
Por el contrario, la caída se pronunció en 2016 con un resultado negativo de 8.9 %, el más acentuado de los últimos años, con 3 millones 630 mil 862 canales. Más grave, para el 2017 volvió a decrecer un 6.5 %, registrando 3 millones 393 mil 127, una cifra inferior incluso a la de 2010.
 
Para este 2018, si bien los resultados de los primeros 5 meses muestran un incremento con respecto al año anterior, todavía estamos lejos de igualar lo obtenido en los años de las cifras más bajas.
 
Un detalle adicional para reflexionar: mientras que en 2016 se superaron las 300 mil cabezas en cada mes salvo algunas excepciones, en 2017 esta cifra solamente se sobrepasó en el último mes, y los primeros meses de 2018 están debajo de esa cantidad.
 
Decreto 1500
 
Según el experto, la entrada en vigencia del decreto 1500 de 2007, cuyo propósito es establecer las condiciones sanitarias para los establecimientos dedicados al faneamiento bovino, porcino y de aves, trajo consigo unos efectos colaterales que han incidido en la reducción de la formalidad.
 
“En el país había unos 1.200 o 1.300 puntos de sacrificio de bovinos, que no eran los mejores, como mataderos municipales que no cumplían con estándares higiénicos y medioambientales. Con el decreto 1500, hoy existen poco más de 500 plantas”, sostuvo.
 
Y agregó: “Donde antes se hacía un sacrificio mal hecho en un planchón, considerado formal en la época, ahora se hace igual en un potrero o en una casa. Lo que hizo la norma fue cerrar los puntos visibles, pero no ha podido combatir lo invisible”. 
 
Cubillos señaló que, por el contrario, la balanza se inclinó hacia la ilegalidad, con muchas más personas dedicadas no solamente al sacrificio clandestino sino también al robo de ganado, lo que evidencia una grave falla institucional para combatir este flagelo.
 
También lo atribuyó a las graves falencias que se dieron en torno a su implementación. A pesar de que la norma se expidió en 2007, el Gobierno la aplazó 7 veces hasta que finalmente entró en vigencia en agosto de 2016.
 
Estos aplazamientos se dieron por solicitud de las plantas municipales y regionales que pidieron extender el tiempo para cumplir con las exigencias de esta norma. (Lea: Estatus de las plantas en el primer año de vigencia del Decreto 1500)
 
No obstante, muchos mataderos se quedaron por fuera del Plan Gradual de Cumplimiento, lo que condujo a su cierre. En total, pasaron de ser 1.627 plantas autorizadas para desposte y desprese de las especies bovina, porcina y aviar en 2008, a 791 en julio de 2016, y ahora son 524, de las cuales solo 37 cumplen plenamente con los requerimientos
 
Con el cierre de más de casi el 70 % de los establecimientos y las fallas del Estado para cerciorarse que los expendios se surtan únicamente de carne de frigoríficos autorizados, muchos encontraron un negocio lucrativo en el abigeato y sacrificio clandestino, fenómenos que como revelan los ganaderos han aumentado de manera descontrolada.
 
Al mismo tiempo, las plantas certificadas no han contado con garantías para continuar en el mercado. Como anotó Cubillos, tanto los mataderos municipales como los frigoríficos nacionales han sufrido las consecuencias de un Gobierno que no ha podido implementar el decreto.
 
Todo esto corresponde a una falta de política pública, lo que termina ahuyentando a los inversionistas privados. Ya lo vimos con Minerva Foods hace unos meses, que se quería ir porque esas variables terminan afectando”, manifestó.
 
Contrabando
 
Evidentemente el problema del tráfico ilegal de ganado y carne desde Venezuela ha sido uno de los principales factores por los cuales el degüello sigue estancando, especialmente en zonas de frontera pero también en el interior del país.
 
Como coincidencia, o quizás como consecuencia, así como desde 2013 se empezó a desacelerar el sacrificio formal, en este mismo año inició el gobierno de Nicolás Maduro, que ha llevado al país a una de las peores crisis económicas, sociales y políticas, con una acentuada inflación que ha provocado el éxodo de millones de venezolanos.
 
Como lo ha sostenido el gremio cúpula de la ganadería, esta grave crisis ha influido en el incremento del contrabando de carne y ganado en pie, pues genera enormes ganancias para los traficantes. (Lea: El lucrativo negocio del contrabando de carne y leche de Venezuela)
 
Al país ingresan de manera ilegal más de 250 mil bovinos que podrían valer en el mercado nacional cerca de $400 mil millones, según cálculos revelados por José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de Fedegán.  
 
Además, Carlos Odoardo Albornoz, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga), aseguró recientemente que el precio de la carne en Venezuela es el más barato del mundo pero que el salario de los venezolanos no alcanza para pagar el kilo del producto.
 
En esta misma línea, el economista venezolano Ricardo Hausmann aseguró que el salario mínimo, que está en 1,3 millones de bolívares al mes (menos de 6 dólares) solo alcanza para 2 kilos de carne al mes (o sea que vale 3 dólares).
 
Por su parte, el jefe de la Oficina de Planeación indicó que “desde Venezuela, llega carne en baúles de los carros o en los que se pueda traer, porque lamentablemente la situación en Venezuela ha hecho que se fomente la ilegalidad. Se trata de un producto en malas condiciones higiénicas que no solamente llega a zona de frontera, sino a lugares céntricos del país”.
 
Según él, la primera variable que un consumidor percibe es el precio y como el valor del kilo de esta carne de contrabando, que infringe todo tipo de normas sanitarias, es de $4.000 o $5.000, resulta altamente atractivo para los consumidores de estratos bajos y medios.  
 
Recaudo de la cuota parafiscal
 
Un tercer factor se debe a las posibles fallas del nuevo recaudador de la Cuota de Fomento Ganadero y Lechero, que actualmente está a cargo de la Cuenta Nacional de Carne y Leche, CNCL, administrada por el Ministerio de Agricultura a través de Fiduagraria.
 
Desafortunadamente los recursos solo se destinaron a sanidad animal, y de hecho fueron mal dirigidos porque aun cuando el único propósito que tiene el programa de vacunación es evitar la infección de fiebre aftosa, el país volvió a infectarse luego de 9 años”, anotó el economista.
 
Antes de que su manejo fuera arrebatado a Fedegán por el Ministerio de Agricultura y antes de ser liquidado por la Superintendencia de Sociedades, el Fondo Nacional del Ganado, FNG, trabajaba de manera conjunta con el ICA en la expedición de guías de movilización para vigilar temas como el contrabando y el sacrificio clandestino.
 
Sin embargo, ahora que el FNG fue liquidado y convertido en la CNCL, para Cubillos “hay un descuido de las políticas en general que ha provocado que el sector esté desbarajustado y olvidado”. (Lea: Cifras en recaudo del Fondo divulgadas por MinAgricultura no coincidirían)
 
Cubillos criticó el hermetismo de la CNCL y Fiduagraria por la insistencia en no revelar las cifras de recaudo, lo que demuestra una falta de transparencia, como él mismo manifestó, causando graves perjuicios para el sector.
 
“No sabemos si el recaudo ha mejorado o no. Yo entiendo que ha disminuido precisamente porque el sacrificio formal ha bajado, pero la CNCL está en un modo inercial donde no están haciendo un esfuerzo adicional frente a la situación porque están esperando lo que suceda con la licitación”, lamentó.
 
Necesidad de una política pública
 
Frente a estas variables, los expertos reclamaron una política pública con el fin de reactivar el mercado y fortalecer la legalidad en el sector, que incluya mayor vigilancia en zonas de frontera para frenar el contrabando y mayor control en el recaudo.
 
De igual manera, el funcionario de Fedegán puso en evidencia la necesidad de crear campañas de fomento al consumo, emulando lo que han realizado otros sectores como el porcino y el avícola, que lograron incrementar las compras de carne de cerdo y pollo.
 
Según él, esto no solo incluye una estrategia publicitaria como la tan recordada “No coma cuento, coma carne”, sino que también habría que buscar alguna forma de impactar el precio de la proteína roja y hacerla más accesible al consumidor.
 
No ha habido política ganadera pública y ahí están los resultados. Esperamos que el nuevo Gobierno se pellizque y se dé cuenta del abandono en que está el sector”, reclamó Cubillos.