Ganado alimentándose
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Aspectos claves en la monetización desde la cría al engorde

Por - 15 de Diciembre 2022

Genética, nutrición y sanidad, son claves para las fases de cría hasta el engorde y son aspectos que se pueden monetizar, según lo expuesto por el ingeniero agrónomo Darío Colombatto, profesor de Producción Animal de la FAUBA (Argentina), investigador del CONICET y consultor privado.


Genética, nutrición y sanidad, son claves para las fases de cría hasta el engorde y son aspectos que se pueden monetizar, según lo expuesto por el ingeniero agrónomo Darío Colombatto, profesor de Producción Animal de la FAUBA (Argentina), investigador del CONICET y consultor privado.

En una nota publicada en el portal valorcarne.com.ar, sostuvo que en un contexto complicado, productores y empresas encuentran salidas ingeniosas a los vaivenes económicos y climáticos, y desde la academia, con fuerte presencia de científicos locales, van en línea con sus necesidades mediante una visión sistémica y de largo plazo que incluye la genética, la nutrición y la sanidad. Un modelo de inteligencia colectiva que marca tendencias en todos los eslabones de la cadena cárnica.

Señaló que la cría pura ya no sólo mira el porcentaje de preñez, sino que empieza a poner el foco en los kilos destetados, que es el verdadero objetivo del negocio.

Desde la academia se están estudiando los efectos a largo plazo de los eventos ocurridos en la vida temprana. Hay mucha información en materia de nutrigenómica, o sea, qué genes se prenden y se apagan en respuesta a la nutrición, como energía y minerales que impactan en la edad de llegada a la pubertad o en el marmoreo en el macho.

“Si sólo se hace cría hay que definir muy bien por qué atributo te están pagando. Se suele poner mucho énfasis en el porcentaje de preñez y poco en las pérdidas hasta el destete o en los kilos vendidos. Pero no te pagan por preñar el 92 % de las vacas sino por cantidad de kilos vivos al destete”, afirmó Colombatto, detallando que en esto el asesor de campo juega un rol fundamental. (Lea: Colombia está frente a una oportunidad grande con la cría)

En tal sentido destacó el creep feeding, una herramienta que se desarrolló hace décadas para aumentar el peso del ternero al destete y que está creciendo en los últimos años. “Si el pasto es de mala calidad es una herramienta útil a partir del cuarto mes de vida del ternero, cuando empieza a depender más de ese recurso que de la leche. Muchas veces creemos que todavía está bien, pero no sabemos cuánto peso gana, imaginamos unos 400 g/día cuando el potencial es de 900 g/día y esos 500 gr de diferencia significan un lucro cesante”, advirtió.

Otro aspecto fundamental en el que los productores vienen trabajando desde hace años es la concentración de las preñeces a través de una nutrición y una sanidad adecuadas. Un trabajo del INTA Anguil comparó dos grupos de vacas, una con el 100 % de las preñeces acumuladas en los primeros 70 días de servicio y otro con un corrimiento de las mismas hacia los 90 días. Aunque no hubo diferencia en los pesos vivos a la hora de la faena, donde sí las hubo fue en la edad, que bajó de 21 a 19 meses. En concreto, los hijos de preñeces tempranas se terminaron dos meses antes y eso financieramente es importante, indicó.

Anticipar la faena, manteniendo el mismo peso, ayuda además a disminuir las emisiones de gases efecto invernadero, algo que aún no es monetizable pero que podría serlo en un futuro.

Engorde

Igual que en la cría también en el engorde hay que tener en claro cuál es objetivo monetizable. “El rendimiento de la res es un tema muy discutido, nadie se pone de acuerdo en el desbaste y se termina pensando que el animal que rindió 60 % es mejor que el de 58 %. Esto hace que no se preste la debida atención a que por ahí el productor recibió un pago inferior porque puso menos kilos en la mesa. ¿Por qué? Probablemente porque ayunó demasiado a la hacienda al salir del feedlot, tal vez 24 horas en lugar de 6 horas. Entonces, por deshidratación, desaparecieron 2,5 kg de carcasa”, alertó.

Un gran avance en los corrales es que hoy la comida cae adentro del comedero gracias al maíz caro y a la mejora de las instalaciones. “Se discutía porqué teníamos conversiones de 7,5 u 8 a 1, si era por usar maíz entero o partido, cuando se tiraba la mitad afuera. Además, el índice de conversión se calcula como alimento entregado (no consumido) dividido por la ganancia de peso”, planteó. Y subrayó: “Parece algo básico pero la lectura de comedero es la operatoria más importante del feedlot y se está haciendo cada vez mejor”. (Lea: ¿Cómo implementar el sistema Feedlot en su predio?)

El manejo de la alimentación también es monetizable. El rumiante tiene una “cuba de fermentación” y cambiarle la rutina tanto en cantidad como en horario, altera ese ecosistema y por lo tanto el comportamiento del animal. “En concreto, yo puedo ir a los corrales en distintos horarios, sabiendo qué es lo que debería ver.

¿Qué está pidiendo hoy la industria? El frigorífico avanza en el feedlot, dada la escasa rentabilidad de esta actividad, pero exige protocolos de producción para lograr la máxima eficiencia individual sin perder de vista el margen total.

“Estamos trabajando con una empresa exportadora y nos piden la ruta hacia el mejor novillo. Miran desde el estado corporal de las vacas, la nutrición predestete, quieren una recría definida para limitar el engrasamiento, una terminación a pedido del cliente, en 120, 150 días o más, y hasta el uso de granos procesados para maximizar la fermentación, o sea húmedos o combinados”, reveló, agregando que esto se suma al monitoreo de la conversión por proveedor.

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