¿Cómo afectan los agrotóxicos la productividad ganadera?

Por: 
*Oscar Jiménez
01 de Septiembre 2017
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La labranza afecta seriamente la calidad del suelo. Foto: CEG.
Dejar de fertilizar con productos sintéticos, no labrar la tierra y evitar el uso de químicos son algunas alternativas que fortalecen el suelo y favorecen la economía de la actividad.
 
Una de las preocupaciones constantes de los ganaderos es mantener un suelo fértil y productivo que les permita producir forraje en cantidad y calidad para sus animales. Para lograrlo han empleado el uso de técnicas de fertilización, enmiendas agrícolas, entre otros insumos y prácticas. Sin embargo, a largo y mediano plazo esas alternativas se tornan insostenibles a nivel económico, ambiental y productivo. (Lea: Expertos buscan regular los desechos tóxicos)
 
Las últimas décadas han sido dedicas al empleo de fertilizantes sintéticos en los campos y cada vez se requieren mayores cantidades para que sea posible ser productivos. También, hay un aumento en el presencia de plagas y enfermedades que hacen depender en mayor medida de insumos agrícolas de síntesis química.
 
Ante estas problemáticas se vienen buscando las tiendas de agroinsumos para comprar la variedad de pasto más resistente, pero, sorpresa al poco tiempo también resulta siendo afectado por las plagas a las que en teoría era resistente.
 
A pesar de los planes de fertilización sintética los pastos se continúan degradando, obligando a los ganaderos a renovar las pasturas cada 5 u 8 años y en ocasiones hasta menos. Los suelos retienen e infiltran menos agua, acentuando aún más los efectos del verano, por esa razón los terrenos agotan su capacidad de campo en menor tiempo (menos forraje verde en verano), comprometiendo la recarga de agua de los mantos acuíferos y cuando llueve corre más agua por los terrenos, aumentando los casos de inundaciones. Incluso esas situaciones ha llevado a pensar en utilizar riego en zonas donde históricamente no había déficit hídrico. (Lea: 18 recetas amigables con la ganadería y el medio ambiente)
 
¿Qué se está haciendo mal?
 
Muy seguramente muchos productores vienen lidiando con una o varias de estas situaciones desde hace algún tiempo. Sin embargo, cuando se menciona que deben dejar de fertilizar con productos sintéticos, no labrar la tierra y evitar el uso de agrotóxicos muchos tildan de locos y hasta de radicales a quienes lo hacen. Pero la realidad es que es importante evitar esas prácticas si se desea que los suelos se mantengan productivos en el largo plazo.
 
El uso de mecanismos de labranza modifica la estructura del suelo, aunque se creen que lo afloja, se mejora la infiltración y la porosidad para ayudar al sistema radical de las plantas, pero esto solo sucede en terrenos con características específicas y solamente en los primeros 15 o 20 centímetros de profundidad, en la capa inferior hay más compactación (efecto pie de arado), creando una capa impermeable justo donde termina el corte de los discos o el equipo de labranza.
 
Lo que sucede realmente es que el suelo queda removido y desprotegido de vegetación, el agua solo se infiltra en los primeros centímetros e inicia el arrastre de material, lavándose y perdiéndose la tierra más fértil, además las raíces no logran profundizar y se compromete el desarrollo de las plantas, así como la obtención de nutrientes y agua. (Lea: Regenerar un pastizal, asunto de bienestar para el ecosistema)
 
El uso de fertilizantes nitrogenados es otro gran degradador del suelo, ya que el Nitrógeno sintético no puede ser asimilado tal cual por las plantas, este debe ser transformado en sustancias orgánicas por los microorganismos, los cuales deben consumir energía para su procesamiento, que en este caso es la materia orgánica del suelo. Si estos terrenos no tienen aporte adicional de materia orgánica, muchos de los organismos del suelo que son indispensables para mineralizar, fijar y reciclar nutrientes, van a morir por falta de alimento, afectando con ello la fertilidad del suelo.
 
Cuando no se propicia ese reciclaje de nutrientes por falta de actividad microbiológica, se hace obligatoria la aplicación de más fertilizantes sintéticos, con lo que se atrofia aún más los mecanismos de obtención de nutrientes de las plantas, creando básicamente un pasto dependiente completamente de la fertilización que se le aplique. Además va a ser un pasto débil y susceptible, debido a que son plantas que no pueden obtener la totalidad de los minerales, vitaminas y demás sustancias que la actividad microbiológica provee, los tejidos vegetales carecen de elementos afectando su sistema defensivo, también suelen ser muy suculentas cargadas de compuestos químicos deseables para los organismos patógenos, a quienes se les facilita parasitar y enfermar las praderas.
 
Entonces, se deben utilizar insecticidas, fungicidas para controlar todas las plagas en los campos, éstos productos no escogen quién beneficia y quien perjudica, por lo que también se ven afectados los insectos y organismos que se alimentan de otros insectos, generando un desequilibrio ecológico, donde las plagas son los primeros en colonizar nuevamente esos espacios y vamos cayendo en el Circulo vicioso del uso de agroquímicos. (Lea: La importancia de ejercer control sobre las plagas en los predios)
 
En conclusión, el suelo es un ente vivo, y por tanto depende de muchos factores eco-biológicos para mantenerse fértil y funcional, la cantidad de microorganismos que sea capaz de mantener definen los niveles de fertilidad que puede llegarse a generar, ya sea por reciclaje de nutrientes como fijación de los que se encuentran en la atmósfera, además son capaces de liberar y disponer los que se encuentran fijados en suelos ácidos. Descomponen la materia orgánica y la agregan a los demás componentes del suelo, de esta manera se mejora la permeabilidad del suelo convirtiéndolo en una especie de esponja con la capacidad de atrapar cada vez más agua conforme aumenta la cantidad de materia orgánica, otros organismos de mayor tamaño generan túneles y remueven suelo para completar sus funciones vitales, colaborando con los procesos antes descritos.
 
Por ello es de suma importancia mantener suelos sanos, libres de agro tóxicos, que a su vez serán cada vez más productivos y nosotros seremos más eficientes en la producción de carne y/o leche. Es por eso que los invitamos a basar nuestros sistemas productivos y ganaderos en tecnologías y metodologías amigables, de bajo costo y prácticas que nos permita ser eficientes, racionales y rentables, tales como: Pastoreo Racional Voisin, Sistemas Silvopastoriles, bioinsumos y demás técnicas agroecológicas.
 
*Oscar Jiménez
Ingeniero Agrónomo.