Tratamientos para prevenir y curar la fasciola hepática en bovinos

Por: 
CONtexto ganadero
19 de Agosto 2016
compartir
fasciola hepática, distomatosis hepática o mariposa del hígado, enfermedades producidas por el invierno, enfermedades afectan a bovinos, tratamiento preventivo fasciola hepática, tratamiento curativo fasciola hepática, métodos para prevenir y tratar fasciola hepática, historia fasciola hepática Colombia, cambios climáticos, temperada de lluvias, sector ganadero, CONtexto ganadero, ganaderos Colombia
El parásito de la fasciola se aloja en el caracol y luego llega al bovino cuando este consume agua contaminada. Foto: parasitologianut.blogspot.com.
También conocida como distomatosis hepática o mariposa del hígado, esta es una de las enfermedades parasitarias que más prevalecen en predios de trópico alto durante la temporada de lluvias.
 
Bernardo Guerrero, médico veterinario epidemiólogo, afirmó que la presencia del parásito es frecuente en las lagunas y potreros de predios lecheros de Cundinamarca, Boyacá y Nariño.
 
“Una parte importante del ciclo de desarrollo de la fasciola se da en el caracol de la familia Limnaea. El semoviente puede consumir el agua o los pastos donde hace presencia el caracol y la larva se aloja en el estómago o el hígado”, señaló. (Lea: Desarrollan una cura para la fascioliasis bovina y ovina)
 
El experto contó que la enfermedad se propagó sobre todo en los años 80 y 90. En esta época, las autoridades sanitarias ejercían un mayor en los mataderos, donde decomisaban hígados contaminados por el parásito.
 
El médico veterinario explicó en qué consiste la enfermedad y el tratamiento preventivo
 
Un animal contagiado no muestra signos en los primeros días. Solo se percibe un poco de somnolencia, decaimiento y debilidad muscular, aunque conserva su apetito. En el segundo período, se notan mucosas pálidas, falta de apetito y sed intensa, así como edemas en el pecho y vientre.
 
Eventualmente, los bovinos se ponen más débiles y aparecen edemas en la quijada. Sufren de diarrea extrema, lo que acelera la muerte del animal por deshidratación. (Lea: Lluvias ponen en riesgo al ganado por la fasciola hepática)
 
La mayor preocupación es que la fasciola constituye un factor desencadenante de algunas clostridiales como el carbón sintomático o bacteriano, pues al moverse dentro del hígado activa los esporos del clostridium y genera muerte súbita en los bovinos.
 
Guerrero explicó que los ganaderos apelan al uso de sustancias como sulfato de cobre para controlar al caracol y eliminarlo del predio. El químico se echa en costales o en bolsas que permitan una aplicación uniforme y lenta del polvo por los predios afectados.
 
Sin embargo, el profesional advirtió que el empleo del sulfato debe hacerse con cuidado y con supervisión de un experto, pues el cobre también puede resultar mortal para los bovinos si se exceden los límites permitidos.
 
Una alternativa más ecológica es llevar patos al predio, que consumen el caracol e impiden que la larva de la fasciola se desarrolle. (Lea: Enfermedades que pueden aparecer en épocas de invierno)
 
Otra forma de evitarlo es drenando los vallados o aguas estancadas, haciendo un control periódico del potrero para localizar el huésped del parásito.
 
Cuando el animal comienza a mostrar signos del parásito, se hace necesario un examen coprológico para detectar la presencia de huevos en el excremento del animal. Una vez se comprueba la infección, se deben aplicar medicamentos.
 
“Los productos que más se utilizan son el triclabendazol, rafoxanida, nitroxinil, albendazol. En general los benzimidazoles funcionan muy bien, el mejor es el triclabendazol porque afecta las formas inmaduras. Lo malo es que tienen un tiempo de retiro prolongado para vacas lecheras, por lo que lo recomiendan para vacas secas”, aclaró Guerrero.
 
Agregó que es una enfermedad zoonótica, por lo cual el ser humano puede verse afectado al consumir agua contaminada. (Lea: Esta es la forma de cuidar la salud del hato en temporadas invernales)
 

Después de los años 80 y 90, el interés por la fasciola decayó mucho pero sigue siendo un mal muy prevalente en mataderos de zonas frías donde se ve muchos decomisos por efecto de esta enfermedad”, anotó el experto.