"Hay que iniciar un programa de inseminación con IATF": Gabriel Bó

Por: 
Pedro Fonseca
07 de Octubre 2019
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El médico veterinario y PhD Gabriel Bó tiene una trayectoria de más de 30 años en biotecnologías reproductivas. Foto: motivar.com.ar

Gabriel Bó es actualmente el presidente del Instituto de Reproducción Animal Córdoba (Irac) en Argentina, con una experiencia de más de 30 años en reproducción animal. El médico veterinario habló sobre las biotecnologías reproductivas y dio algunos consejos de cómo implementarlas.

 

Desde hace varios años, el experto se ha dedicado a las biotecnologías reproductivas como inseminación artificial y las tecnologías embrionarias. Fue presidente de la Sociedad Internacional de Transferencia de Embriones y a través del Irac, ha ofrecido cursos para veterinarios en toda Latinoamérica.

 

También estuvo en Colombia, no solo dictando charlas sino también participando en programas de mejoramiento genético con la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), con la importación de unos embriones.

 

CONtexto ganadero aprovechó su visita a nuestro país para conocer cuál es la situación de estas biotecnologías en Argentina y qué consejos tiene para los ganaderos que quieren aventurarse a aplicarlas. (Lea: Las diferencias entre las técnicas in vivo e in vitro para transferir embriones)

 

CONtexto ganadero (CG): ¿Cómo es el panorama de las biotecnologías reproductivas en Argentina?

 

Gabriel Bó (GB): En Argentina, la inseminación artificial (IA) ha tenido un desarrollo bastante importante en los últimos casi 20 años, igual a lo que ha ocurrido en Brasil. Uno de los problemas que nosotros teníamos en la implementación de la IA era la imposibilidad de inseminar por la cuestión logística de la detección del celo, del calor de la vaca, de tener personal entrenado y capacitado así como las instalaciones necesarias para hacerlo con el método convencional.

 

Esto hizo que la IA, que es una técnica que tiene muchos años, nunca fuese aplicada en gran escala. A partir de los trabajos que hicimos nosotros como los que hicieron en Estados Unidos, Canadá y Brasil, a finales de la década de los 90 y principios del siglo XXI, se empezaron a aplicar los protocolos de inseminación artificial a tiempo fijo (IATF). Aunque estos protocolos de IATF ya son muy conocidos por veterinarios y productores, tuvimos una fase complicada que fue imponer esta técnica novedosa que rompía con muchos de los paradigmas que tenía el profesional sobre todo, pero también los ganaderos con respecto a la IA.

 

Hoy es una técnica que nadie discute, la única decisión de un productor es si tiene las condiciones para hacerlo. Eso llevó a que la IATF se empezara a practicar en muy pocos animales, en ejemplares puros con registro. A la realidad de hoy, con los vaivenes de nuestra economía, más o menos estamos entre 3,2 a 3,5 millones de vacas que son inseminadas todos los años con esta tecnología.

 

CG: ¿Qué importancia ha adquirido la IATF en general?

 

GB: La importancia que tiene la IATF no es solo que ha aumentado el número de vacas que se inseminan, sino también que ha permitido incorporar genética élite no solo en los hatos de registro sino también en los hatos comerciales. Esto se debe a que es una técnica bastante simple, aunque hay que organizar la finca en un periodo de monta. Esto ha sido un desafío en Argentina y en Colombia, pero si uno está organizado, al iniciar con IATF se sacan del anestro a las vacas que todavía no han empezado a ciclar, para lograr una buena tasa de preñez inicial. La hembra que no se haya inseminado, se puede reinseminar o se pueden usar toros para servirla. (Lea: Con expositores de toda América inició el 2° Simposio Avanza 2019)

 

Esa manera nos ha permitido mejorar sustancialmente los números en las explotaciones ganaderas. Hemos podido llevar muchas fincas que no podían superar el 70 o el 80 % de tasa de preñez en una estación de monta, a valores superiores al 90 % al final de la estación. Varios trabajos que han hecho estudiantes de especialización han demostrado que se puede mejorar la cantidad de kilos producidos por hectárea sustancialmente, pasar de tener terneros que pesaban 150 kg de promedio a 180-200 kg, así como pasar de tener por cada 100 vacas 60 crías al año, a tener hoy 80 o 90 crías al año.

 

CG: ¿El éxito de la IATF no generó mayor adopción de la tecnología en Argentina?

 

GB: No todo el mundo la aplicaba, porque requiere trabajo e instalaciones, pero una vez tenemos eso resuelto, no habría inconveniente en hacerlo. En Argentina, los productores que más han incorporado la IATF son los que llamamos mixtos, los que en su momento eran tradicionalmente ganaderos y después se volcaron a la agricultura. Como quería tener la misma cantidad de vacas en menor superficie, que le dieran igual número de teneros, eso llevó al desarrollo de todas estas técnicas para hacer las fincas mucho más eficientes.

 

CG: ¿Y cómo está el país austral con la transferencia de embriones?

 

GB: Argentina ha tenido tradicionalmente un buen desarrollo en las técnicas embrionarias, que empezaron hace muchos años, a finales de los 70 y 80. Tal vez en Argentina el uso de la tecnología de producción de embriones por in vitro fue un poco más lento de lo que pasó en Colombia, donde mucha gente se volcó a la tecnología in vitro hace varios años y hoy por hoy muchos laboratorios que lo hacen.

 

En Argentina fue un poco más lento por las condiciones económicas que ocurrieron, tuvimos una época bastante complicada para la producción ganadera, los 10 años del populismo que nos hicieron mucho daño. Hoy en día todavía estamos sufriendo una tremenda crisis, producto de esos 10 años, lo que hace que hablar de la implementación de técnicas más caras, se hable de que es acotada. Pero de todas maneras se hace una buena cantidad de embriones, y en este momento creo que llegamos a los 60 mil embriones transferidos, de los cuales 60 % son producidos in vitro y un 40 % producidos in vivo.

 

CG: Cuando habla de entrar con la IATF, ¿se refiere a que debe hacerse en todos los predios?

 

GB: No es una norma, porque si estamos hablando de 3 millones y medio de vacas, es el 15 % de las vacas de carne que tenemos en Argentina. Si hablamos de 54 millones del inventario nacional, más o menos tenemos 23 millones de hembras en edad reproductiva que deberían preñarse todos los años. En la actualidad, más o menos el 15 % están bajo IATF, pero el resto son inseminadas por toros. Esto quiere decir que es una técnica de rutina en los hatos más avanzados o con los productores más progresistas, pero es una técnica que debe seguir creciendo. Estamos mucho mejor que otros países, como Estados Unidos, Australia y Sudáfrica por nombrar algunos, pero todavía tenemos que seguir creciendo.

 

CG: ¿Qué recomendaciones ofrece para los ganaderos que se quieren lanzar a la inseminación artificial?

 

GB: Lo primero es que lea, que se instruya, que hable con los técnicos que tienen experiencia en el tema, que busque asesoramiento con gente que ya lo ha hecho, y que vea las ventajas y las desventajas. Hoy tenemos una amplia gama de protocolos y de dispositivos que se pueden utilizar, en general los dispositivos funcionan bastante bien y los protocolos están establecidos. Hay que decidir qué animales hay que sincronizar, condiciones como periodo posparto, buena condición corporal, animales que estén en un plan de mejoramiento de peso, que no hayan tenido problemas posparto y que si los tuvieron, se hayan solucionado.

 

Lo que diría a un productor es que siempre hay que tratar de ir de menor a mayor, no decir vamos a implementar la inseminación artificial sin tener la experiencia y de golpe inseminar el 100 % de las vacas de la finca de un año para otro. Se debe empezar con un menor porcentaje, ir ganando experiencia propia, implementar un sistema y, con base en eso, ir mejorando. (Lea: ¿Por qué el método de transferencia de embriones depende del tipo de vaca?)

 

CG: ¿Hay que iniciar con IATF?

 

GB: Yo creo que hay que arrancar con IATF. Yo creo que hablar de inseminación artificial a celo detectado se puede hacer en algunas lecherías, pero yo creo que la IATF nadie la duda. Lo que pudimos discutir es qué protocolo implementar, sobre todo porque todos los números dan para hacer una IATF al primer servicio. El tema es que cómo lo hacemos, si lo hacemos en todas las vacas y otros factores a tener en cuenta.

 

CG: ¿Y los costos?

 

GB: No es una técnica barata pero tiene buen retorno económico y eso es lo que tiene que aprender el productor. Un problema que hemos tenido los veterinarios es que nos han formado para hacer ahorrar dinero al productor, y nuestra tarea es hacer invertir bien al productor. Entonces es más una cuestión de yo invierto tanto y voy a recuperar tanto, que si yo no gasto nada. Porque si no gasto y dejo que las vacas coman libremente, y que lo salga es ganancia, pues no vamos a hacer nada.