Sin fertilización no hay forraje y sin pasto no hay producción de leche

Por: 
Sully Santos
27 de Octubre 2014
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fertilización forrajes
La fertilización de pastos es un factor primordial en la ganadería bovina. Foto: CONtexto Ganadero.
Sin comida de calidad se reduce la posibilidad de tener una vida sana. Esto sucede con todas las especies, incluidos los bovinos que necesitan pastos con todos los nutrientes para garantizar la producción.  
 
Si el productor piensa primero en sembrar y conservar pastos de calidad podrá tener animales más sanos que pasarán a la leche y carne los nutrientes que igualmente necesitan los humanos para crecer y desarrollarse.
 
La conservación de pastos de calidad se logra mediante el proceso de fertilización con el cual no se pierde ninguno de los 14 minerales y micronutrientes que deberían estar en los forrajes. 
 
Para profundizar sobre el tema, CONtexto ganadero consultó a expertos que guiarán a los productores en el proceso de fertilización de forrajes. (Lea: Usar nitrógeno en los forrajes garantiza proteína para las reses)
 
La realización de un diagnóstico del suelo es la primera acción a ejecutar por el ganadero. Con esta conseguirá el contenido de minerales, valor de acidez del suelo y porcentaje de materia orgánica.
 
La evaluación del suelo la hace un ingeniero agrónomo o técnico especialista para enviar a laboratorio una muestra óptima del lote.
 
“Para una correcta fertilización se hace un análisis del suelo. El diagnóstico se lee e interpreta para suplir los nutrientes que hacen falta y para no aportar los minerales que estén altos”, dijo Carlos Marrugo, ingeniero agrónomo y líder de pastos de Colinagro.
 
Alexander Navas Panadero, docente e investigador de la facultad de ciencia agropecuaria de la Universidad de La Salle de Colombia, manifestó que con el análisis de suelo se conocen los requerimientos del cultivo.
 
¿Para qué fertilizar?
 
Eustorgia Méndez, profesional de gestión productiva y salud animal de la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, en Magangué, Bolívar, explicó que la fertilización ayuda a completar los minerales que se agotan en el suelo porque este no los fabrica en su totalidad. (Lea: Con labranza mínima se recuperan pasturas degradadas)
 
Méndez dijo que cuando una persona no tiene en su organismo todos los minerales para llevar una vida sana es porque no los recibió en su dieta alimenticia y es esencial que en la leche y carne se encuentren esos elementos que una res bien alimentada traspasa al humano. 
 
“Muchas veces se ve deficiencia de algunos minerales en las personas. Eso es porque no los hubo en el alimento, y porque el ganado tampoco los recibió de los pastos. La ganadería saca los minerales del suelo, y es necesario retribuirle con la fertilización”, afirmó la profesional.
 
De igual forma Marrugo indicó que "las plantas requieren de 14 minerales, todos esenciales. Están los elementos mayores: nitrógeno, fósforo, calcio, potasio, magnesio y azufre, y los micronutrientes. Si los forrajes no los tiene en el balance adecuado, no tendrán calidad”.
 
¿Cuándo y con cuánto fertilizar?
 
Los pastos se somenten a un diagnóstico para conocer el tipo fertilizante a elegir, el cual tendrá los minerales y nutrientes que más escasean en el suelo. La ración a aplicar, explicó el líder de pastos de Coligrano, se define con el técnico. (Lea: La ganadería no se regala a las peores tierras)
 
Es decir, según las condiciones propias de cada predio se determina tipo de producto, cantidad y tiempos de fertilización. En este punto también se elige la fertilización líquida o granulada. La orgánica o química.
 
¿Fertilización orgánica o química?
 
El docente de La Salle promueve la fertilización orgánica como una alternativa sostenible en la producción ganadera, al considerar que los sintéticos o químicos han generado “problemas ambientales, contaminación en el agua y en algunos casos efecto invernadero”.
 
Afirmó que la fertilización química incrementa los costos en la producción, mientras que la orgánica, acompañada de especies arbóreas y de microorganismos como bacterias, causa mejores efectos y con menos inversión y sin daños al medio ambiente.
 
La fertilización orgánica está ligada, explicó Navas Panadero, al sistema de pastoreo rotacional con periodos cortos de ocupación de animales para tener más heces y orina que aportarán, por ejemplo, nitrógeno, lo que reducirá la opción de utilizar la fertilización química.
 
“En ese sentido el pastoreo rotacional bien manejado busca el reciclaje de nutrientes a partir de las heces”, dijo el docente.
 
Marrugo consideró que ambos tipos de fertilización son aceptables y necesarios en los forrajes, al indicar que la orgánica, que se logra en el proceso de compostaje, se recomienda para adecuar las condiciones del suelo.
 
“Adicionalmente, se requiere la química que tiene mayores nutrientes, y si se usa adecuadamente puede ser más económica por la alta concentración que tiene, garantizando cantidad y disponibilidad de nutrientes”, dijo el ingeniero agrónomo. (Lea: Pastos amarillos, sinónimo de estrés o envejecimiento)
 
¿Colombia tiene cultura de fertilización?
 
En el país cada vez hay más cultura de fertilización en cultivos, al reconocerse que el suelo se agota, lo que se ha visto con los cambios climáticos, pero aún falta consciencia sobre la importancia de devolver a los pastos lo que se les extrae.
 
El ganadero está cada vez más convencido de que hay que fertilizar, pero no siempre lo hace con un criterio técnico adecuado, sino bajo la experiencia y las costumbres”, así lo afirmó el líder de pastos de Colinagro.
 
Otro punto importan que resaltó Marrugo, es el relacionado con los costos de fertilización. Se cree que representa un gasto y no se ha analizado que siempre habrá retribución.
 
“Sin fertilización no hay producción de forrajes y sin forrajes no hay producción de leche y carne. Hay que verla como una inversión y un componente productivo. Todo lo que se invierte en alimentar al suelo repercute en la rentabilidad de la explotación”, aseveró el experto.
 
Fertilizar para resistir a plagas
 
Los pastos que se fertilizan resisten a plagas o enfermedades porque se convierte en un organismo nutrido más tolerante a factores externos, según dijo Marrugo, al explicar que esto no indica que se deba exceder en el uso de productos para proteger los pastos.
 
¿Y los pastos degradados?
 
Se convierte en un asunto de prevención que apunta a proteger los forrajes antes de que se deterioren. Sin embargo, si el productor se enfrenta a un pasto seco deberá evaluar el nivel del daño para conocer si se puede reponer o si es mejor volver a sembrar. (Lea: Ganadero, estire con orden los billetes para hacer rentable la finca)
 
Por eso aconsejó tomar decisiones bajo criterios técnicos, igual que Marrugo, haciendo un diagnóstico del suelo.
 
“La fertilización basada en análisis dará la ruta a seguir”, puntualizó el brasilero a CONtexto ganadero.
 
La fertilización se relaciona con la fertilidad, capacidad de generar algo. Por eso es indispensable que los pastos también puedan producir las sustancias necesarias para vivir y por consiguiente producir comida para los bovinos, animales que hacen parte de la dieta esencial de la humanidad.