El estiércol, más que un desecho, un indicador de la salud del ganado

Por: 
CONtexto ganadero
22 de Julio 2022
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Estiércol del ganado
El estiércol de ganado además de ser abono y fuente de energía, es un indicador de la sanidad de los animales. Foto: sembrar100.com - ecoinventos.com

El estiércol, boñiga, excretas o bosta, es un producto que la mayoría de veces se toma como un desecho, pero que realmente puede ayudar a corregir problemas relacionados con la alimentación que están adquiriendo los animales, el estado sanitario de ellos y generar valor si se aprovecha como abono para las praderas.

 

Así lo plantea Jorge Humberto García, de ganaderiaproductivaymaslimpia.com quien señala que desde el punto de vista del Luiz Carlos Pinheiro Machado, al observar la bosta, el ganadero puede darse cuenta de varias cosas, entre ellas: el manejo correcto de los animales, si los animales están tomando el agua necesaria, si la ingestión es buena y abundante, si el estado sanitario es bueno, si el nivel de biocenosis es bueno, y otros datos sobre la situación del suelo, el pasto y los animales.

 

La consistencia del estiércol, por ejemplo, permite evaluar el consumo de agua, al encontrar bostas anilladas, muestra un consumo insuficiente de agua, cuando están demasiado regadas, es por exceso de la misma.

 

Así mismo, el consumo de pastos pasados, se observa al encontrar bloques con masas amarillo- blanquecino, y presencia de hongos y pastos enteros sin haber tenido proceso digestivo.

 

Si es húmeda, oscura y con lombrices, se revela un alto nivel de biocenosis, si la bosta es seca y con hormigas el estado de biocenosis no es bueno. Si el olor es fétido indica problemas digestivos. (Lea: ¿Cuál es el manejo óptimo para el estiércol en fincas y qué función cumplen los biodigestores?)
 

 

Desde el punto de vista de mejoramiento en alimentación, la ingeniera argentina Miriam Gallardo, aconseja “hacer un detenido monitoreo a campo de las deposiciones para poder, en la práctica ayudar a interpretar y corregir problemas de alimentación”.

 

El estiércol está compuesto principalmente por residuos de alimentos que no fueron utilizados, ya sea porque son indigestibles, como por ejemplo la fibra muy lignificada, o porque pasan rápidamente sin tiempo para ser digeridos, como algunas secciones de fibra del forraje, alimentos en partículas muy finas y en algunos casos hasta granos enteros. Por lo tanto, un detenido monitoreo a campo de las deposiciones pueden en la práctica ayudar a interpretar y corregir problemas de alimentación.
 

 

 

Tipos de deposiciones de los ganados

 

En función de la consistencia (grado de humedad) y características físicas (aspecto general), se pueden distinguir cuatro tipos de deposiciones:
 

 

1) Consistencia firme
 

Son heces duras que se deponen como una única unidad en forma piramidal, relativamente secas (bajo contenido de humedad). En general no poseen un olor intenso. Al tacto son ásperas, con abundantes partículas de fibras gruesas, sin rastros visibles de grano.

 

Esto refleja un consumo de abundante fibra entera de regular calidad con alto grado de lignificación y largo tiempo de retención en rumen, escaso nivel de proteína en la dieta en especial de compuestos nitrogenados degradables, provoca efecto “llenado ruminal” que conduce a menores consumos.

 

Generalmente coincide con pH de rumen de alrededor de 7 o levemente superior. Son comunes en vacas secas o de fines de lactancia. En vacas de alta producción durante el primer tercio de lactancia reflejan una condición de subnutrición y consecuentemente menores rendimientos de leche con elevadas concentraciones de grasa butirosa y bajos porcentajes de proteína. (Lea: Aprovechamiento del estiércol de ganado para generación de energía)

 

 

2) Consistencia ideal
 

 

Se caracteriza por una deposición menos firme que la anterior, suavemente redondeada en sus bordes, dejando en el centro una leve depresión. Al tacto es suave y levemente pastosa y homogénea, no se visualizan fácilmente partículas de fibra larga ni granos enteros o parcialmente digeridos.

 

En este caso se detecta una dieta balanceada, correcta cantidad y calidad de Fibra (FDN) y suficiente nivel de fibra efectiva (FNDef.). En rumen se forma un “entramado” fibroso en la capa superior que promueve una adecuada masticación, rumia e insalivación. Indica buena sincronización, con pH ruminal promedio diario de 6-6,5. Adecuado consumo voluntario y buen nivel de producción y composición de sólidos en leche.
 

 

3) Consistencia blanda
 

 

Se distingue por ser acuosa y de olor penetrante. Presenta una forma aplanada y expandida, al deponerse “salpica” bastante. Es inconsistente y resbaladiza al tacto, muchas veces se nota la presencia de “mucus” del tracto gastrointestinal que es transportado por la rápida tasa de pasaje de la dieta. En contacto con el aire presenta una coloración levemente grisácea. Se distinguen fácilmente partículas aisladas de finas fibras largas y granos enteros que no fueron digeridos debido precisamente a la rápida tasa de pasaje. Coincide con un rumen de tipo ácido, con pH inferior a 6 en buena parte del día.

 

 

Es indicativo de un déficit de fibra, principalmente FDN. En muchas circunstancias el animal puede encontrarse en acidosis subclínica. Es frecuente en vacas de alta producción en los primeros meses de la lactancia, que reciben elevados niveles de concentrado en la dieta. En otras categorías es común en condiciones de pastoreo de forrajes tiernos (alfalfa de primavera y otoño, por ejemplo) y dietas con altos contenidos de proteína degradable. Generalmente se asocia a altos consumos voluntarios y muy rápidas tasas de digestión y pasaje. El contenido de sólidos de leche es normalmente bajo, principalmente el de grasa butirosa., en algunas ocasiones se presenta la inversión en las concentraciones de grasa a proteínas (más proteína que grasa). Esta condición es de “alerta” y se debe corregir rápidamente los niveles de fibra de la dieta. (Lea: El rentable negocio que hay en EE.UU. con el estiércol bovino)
 

 

4) Consistencia chirle
 

 

Totalmente planas y acuosas, se visualiza entrecortada, en secciones muy extendidas. Se va deponiendo en forma de “chorros”, salpicando en su alrededor. Contiene abundante “mucus” intestinal, muy resbaladiza al tacto. Los garrones y cola generalmente están muy sucios con materia fecal.
 

 

Ello refleja severo desbalance nutricional, déficit pronunciado de fibra y FDN, excesos de proteínas de alta degradabilidad ruminal; disturbios en el metabolismo mineral (balance aniónico-catiónico) que provoca graves alteraciones en el balance hídrico corporal. Es también signo de déficit pronunciado de magnesio en la dieta.

 

 

Gallardo recomienda hacer continuamente monitoreos de campo, por lo menos una vez por semana, y es importante conocer estos tipos de bosteo, ya que ”la inconsistencia del estiércol en un grupo de vacas puede indicar desórdenes en la salud (acidosis). El grano entero o parcialmente digerido, al igual que partículas grandes de fibra puede indicar que existe un problema de alimentación. El chequeo regular, a través de observaciones rigurosas, no sólo ayudará a prevenir los problemas sino también a corregirlos en tiempo y forma”.
 

 

Desde otro punto de vista, además del análisis del alimento y el manejo del ganado, se debe tener en cuenta el valor económico que se le da a estos residuos y que realmente, son un producto que representa un inmenso valor desde el punto de vista como abono.

 

 

Al respecto el costarricense Jorge Enrique Hernández Salas, citado por García, presentó unas cuentas en las cuales detallaba que, por cada $100 que se usen para producir un kilo de leche, no menos de $60 se van para las excretas. (Lea: Lo bueno y lo malo del estiércol bovino)

 

Refiriéndose al destino de los nutrientes, mostró cómo en el caso del Nitrógeno el 20 % va al animal, el 20 % para la leche como proteína y el 60 % va a las excretas, en el caso del Fosforo, el 13 % va al animal, el 27 % a la leche y el 60 % a las excretas y en el caso del Potasio, el 12 % va al animal, 13 % a la leche y el 75 % a las excretas, por esto hay que darles un gran valor.

 

 

Indicó que un animal bien alimentado excreta entre un 8 y 8,5 % de su peso al día, como ejemplo tenemos que un animal de 450 kilos excreta cerca de 36 kilos diarios.
 

 
Concluyó señalando que “es erróneo y desafortunado usar el término desecho al hacer referencia a las excretas, boñigas o estiércoles de vacuno, esto es un producto natural invaluable, agronómica, ecológica y económicamente”.