Cultivar en los desiertos, una alternativa cada vez más viable

Por: 
CONtexto Ganadero
18 de Octubre 2013
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Cultivos en el desierto de Qatar
Investigadores cultivaron cebada, pepinos y rúgula gracias a una mezcla de dos componentes: agua de mar y abundante suministro de calor. Foto: Cortesía - Qatar Airways.
Un proyecto desarrollado con recursos económicos y capital humano proveniente de Noruega y Qatar busca aprovechar el agua de mar y las altas temperaturas de la nación asiática para establecer cultivos y obtener agua potable a la vez en ambientes claramente adversos.
 
Es muy probable que en pocos años el desierto deje de ser ese territorio árido e inhóspito que conocemos. Un grupo de científicos ha logrado demostrar que las propiedades del agua salada permiten el desarrollo eficiente de cultivos.
 
La iniciativa, de nombre Sahara Forest, empezó en engranarse en noviembre de 2012 y en una hectárea de tierra con idénticas condiciones a las que se encuentran en el desierto de Qatar. Desde ese momento hasta hoy, se produjeron cosechas de cebada, pepinos y arúgula gracias a una mezcla de componentes que hasta ahora no se caracterizaban por aportar nutrientes a la agricultura: agua de mar y abundante suministro de calor.
 
Las primeras instalaciones del Proyecto Sahara Forest se concibieron en Noruega e iniciaron operaciones previo a la Cumbre de Doha. Con este proyecto se han implementado varias tecnologías de vanguardia amigables con el medio ambiente y se aprovechan los elementos que abundan en Qatar —calor y agua de mar— al transformarlos en una variedad de recursos. (Lea: Desarrollan primer invernadero climatizado con energías renovables)
 
"Estas ideas podrían parecer demasiado buenas para ser verdad", reconoce el director general del proyecto, el investigador noruego Joakim Haugue, quien agregó que al inicio del proyecto hubo tanto entusiasmo como escepticismo.
 
La iniciativa es de cobertura mundial y ostenta unos invernaderos enfriados con agua de mar, energía solar concentrada y producción de algas. Todo funciona simbióticamente para resolver varias de las crisis ecológicas del mundo en un mismo intento. "Esto se basa en un principio muy sencillo. Nuestro punto de partida fue tomar lo que tenemos en abundancia —agua de mar, calor— y usarlo para producir lo que más necesitamos: agua, energía y una producción de alimentos sostenible"
 
Las instalaciones cuentan con una planta de energía solar concentrada, que transforma el calor en vapor y luego, por medio de turbinas y generadores, se transforma en electricidad que es empleada para bombear el agua de mar y usarla para enfriar los invernaderos.
 
El agua dulce que queda como desecho tras el proceso del invernadero, se utiliza para regar las plantas que se han sembrado en la parte exterior. Unos setos estratégicamente sembrados afuera del invernadero ayudan a filtrar el sobrante, lo que crea un ambiente húmedo y más fresco para las plantas que reciben el viento.
 
Finalmente, el agua salada se emplea para cultivar algas que se pueden utilizar en la producción de bioenergía a gran escala, aunque actualmente dicha planta todavía se encuentra en la fase de investigación. (Lea: Las plantas también podrán comunicarse a nuestro teléfono móvil)
 
Virginia Corless, gerente científica y de desarrollo del proyecto, le dijo a CNN Expansión, que la producción de algas por sí sola puede ser costosa y tiene limitaciones geográficas, pero en esta ocasión se rompieron dichas barreas. "Lo que hicimos es incluir un sistema de cultivo de algas en un sistema más amplio para distribuir los costos y aumentar la energía. Uno de los mayores costos compartidos que tenemos es la infraestructura para el agua de mar", dice.
 
Por su parte, Neil Crumpton, presidente y director general de Planet Hydrogen (ONG que fomenta el uso de energías verdes), señala que el proyecto tiene todo el potencial para cambiar las cosas. "Los problemas más importantes en la actualidad son el cambio climático y los recursos hídricos en todo el mundo; estas sencillas tecnologías pueden abarcar ambos", dice. "No puedo evitar pensar que esto es visión y no un espejismo".
 
A su vez, Dagoberto Bonilla Ortiz, presidente de la Federación Nacional de Usuarios de Distritos y Adecuación de Tierras, Federriegos, dijo en torno al tema que desde esa asociación han apoyado y apoyarán siempre la búsqueda de alternativas eficientes, sostenibles y competitivas para todo tipo de actividades productivas. “Aunque vale la pena conocer en detalle el proyecto, cabe reiterar que fomentamos el uso racional de los recursos naturales y su manejo sostenible, siempre y cuando en estos avances se involucre activamente a la población rural”, puntualiza el ejecutivo.