Importancia de la suplementación durante la etapa de preparto

Por: 
CONtexto ganadero
15 de Septiembre 2020
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El objetivo final como empresa ganadera es que haya una rentabilidad de litros de leche por hectárea/año. Foto: Olga Franco

La suplementación de las vacas durante el parto es una de las etapas fundamentales porque determina muchos aspectos de la siguiente lactancia y es muy normal encontrar en campo que hay ganaderías que no consideran valiosa la suplementación.

 

Así lo planteó Iván Darío Escobar Corredor, gerente regional de ganadería y sales de Italcol y Zootecnista de la Universidad Nacional, durante una charla organizada por Asojersey donde indicó que muchas veces se considera que la suplementación solamente es necesaria en el momento en que la vaca entra en producción.

 

La vaca debe devolver a través de la producción de leche el concentrado porque si no es así no va a producirse un ingreso que justifique suplementar la vaca, sostuvo. (Lea: 3 aspectos a tener en cuenta en la elección de la suplementación bovina)

 

De acuerdo con el experto, lo que el ganadero busca es obtener una alta producción lechera, que sus vacas se preñen rápidamente y que haya una baja incidencia de enfermedades y eso se obtiene a través del mejoramiento genético, los programas sanitarios y el plan nutricional.

 

Este último se fundamenta en dos aspectos, uno es el forraje que es la dieta prioritaria de las vacas y donde se busca maximizar su consumo pero adicionalmente extraer la mayor cantidad de nutrientes de esas praderas; y adicionalmente la suplementación que es balancear la dieta y que significa aportarles a los animales lo que no está entregando la pastura.

 

El objetivo final como empresa ganadera es que haya una rentabilidad de litros de leche por hectárea/año.

 

El periodo preparto es el comprendido entre el secado de la vaca y el próximo parto y se divide en dos etapas fundamentalmente la primera entre los 60 días y los 21 días antes del parto que es la de secado y que es como de descanso para la vaca; y la segunda es entre los 21 días antes del parto que es de transición y donde se requiere hacer una adecuada preparación de la vaca.

 

En esta transición ocurren cambios fisiológicos, metabólicos y nutricionales que exigen una fuerte adaptación de la vaca para su siguiente lactancia. (Lea: ¿Por qué suplementar a los bovinos?)

 

Cuando se tienen sistemas de pastoreo el periodo de final de la lactancia es cuando las vacas están con una producción muy baja y entonces se retira la suplementación y los animales solamente van a recibir pasto.

 

Entran después a una fase de secado donde salen a un potrero de ganado horro donde van a permanecer unos días sin suplementación y ahí es importante tener en cuenta la condición corporal de estos animales para establecer si es necesaria la suplementación para que las vacas lleguen con una buena condición antes del parto.

 

Luego está el preparto o la transición que corresponde a las últimas tres semanas que es un periodo crítico al igual que las tres semanas posteriores porque se tienen unos desafíos de salud para el animal ya que se busca optimizar la producción de leche y aprovechar al máximo el desempeño reproductivo para una nueva futura gestación. (Lea: Consejos prácticos para suplementar)

 

¿Qué se espera del preparto?

 

Según Escobar para el caso de las vacas jersey se espera que en el preparto haya un consumo de materia seca de 10 kilogramos al día con un peso promedio de las vacas de 450 kilos, equivalente al 2,2 % de su peso vivo.

 

También se busca que haya una condición corporal al parto de 3,5 que sería la ideal para ese momento, así como que haya una baja movilización de las reservas corporales, es decir, la vaca debe acumular reservas, no generar un desgaste energético.

 

Además, se espera una adecuada calcemia que es la concentración de calcio en la sangre que debe estar en niveles superiores a 85 miligramos por litro de sangre.

 

Otro de los aspectos a tener en cuenta durante este período es que tenga una recuperación de la glándula mamaria para una nueva lactancia y condiciones para tener un parto normal y obtener una cría sana y una producción de calostro de buena calidad. (Lea: Acciones a tener en cuenta en la suplementación de vacas de cría)

 

Una inadecuada preparación de la vaca durante el periodo preparto trae como consecuencia la presentación de retenciones de placenta, síndrome de vaca caída (fiebre de leche), afectación en la involución uterina, cetosis, mastitis, reducción en la producción de leche de la lactancia subsiguiente, incremento de los días abiertos y retraso en la próxima preñez, y, afectación económica para la empresa ganadera

 

Un plan adecuado de alimentación de las vacas durante los últimos 30 días de la gestación contribuye a evitar que se presenten dichas situaciones.

 

Durante la etapa de preparto las vacas tienen un requerimiento  para el crecimiento fetal que está en su máximo desarrollo. En los últimos tres meses es cuando el feto tiene una demanda alta de proteína, energía y minerales (calcio, magnesio y fósforo)

 

La vaca debe mantener la condición corporal y se espera que en ese preparto tenga 3,5  en una escala de 1 a 5, esto es importante porque después del parto entre el peso del ternero, la placenta y los líquidos más las pérdidas por la depresión en el consumo de la vaca se puede perder entre 1 y 1,25 de condición corporal que se van recuperando posteriormente. (Lea: 5 consejos para elegir suplementos ideales para su hato ganadero)

 

Una mala condición corporal al parto trae como consecuencias negativas en la producción y es que un punto de condición corporal que se pierda equivale a 40 kilogramos de peso vivo en una vaca como la jersey y esto representaría 280 litros de leche que se dejarían de producir en la siguiente lactancia.

 

En esta fase también tienen un bajo consumo de materia seca, para una vaca jersey de 450 kilos, en esa fase final del preparto el consumo de materia seca puede estar cercano a 7-8 kilos que corresponde al 1,5 del peso vivo y hay un requerimiento de energía que sigue creciendo y esto se arregla con un concentrado de tipo prelactancia.

 

Después del parto empieza el proceso de recuperación, la capacidad del rumen vuelve a ampliarse y se espera que entre los 20 y 40 días ya consiga su óptima capacidad de consumo de MS. Si el parto fue normal va a lograr más rápido esa normalidad.

 

En la medida en que el consumo se demore va a haber mayor concentración de ácidos grasos dentro del plasma sanguíneo y eso genera mayor riesgo de presentación de cetosis y de mastitis.

 

La mejor estrategia preparto es la prevención. Maximizar el consumo de la materia seca con alimentos de adecuada calidad; manejar la condición corporal del animal; evaluar la energía neta de lactancia y la fibra detergente neutra; reducir la hipocalcemia y la retención de placenta; y disminuir el estrés, darle confort a los animales.